El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha exigido a la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, un "acceso total" a los recursos naturales y otros activos del país caribeño. Además, Trump amenazó con realizar nuevos ataques sobre Venezuela si el gobierno "no se porta bien", o incluso sobre Colombia, la nación vecina.
Esta agresiva postura del mandatario estadounidense se enmarca en la creciente tensión entre Washington y Caracas, donde el gobierno de Trump ha intensificado sus esfuerzos por derrocar al presidente Nicolás Maduro. Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha aplicado duras sanciones económicas contra Venezuela y ha reconocido al líder opositor Juan Guaidó como el presidente legítimo del país.
La exigencia de "acceso total" a los recursos venezolanos por parte de Trump es vista por analistas como un intento de asegurar el control estadounidense sobre las enormes reservas de petróleo y otros minerales estratégicos del país. Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, lo que lo convierte en un objetivo clave para la política exterior de Estados Unidos.
Las amenazas de Trump de realizar nuevos ataques sobre Venezuela y Colombia también son interpretadas como una advertencia a los gobiernos de ambos países para que se alineen con la agenda de Washington en la región. Colombia, en particular, ha sido un aliado clave de Estados Unidos en América Latina, pero también ha mantenido relaciones diplomáticas con el gobierno de Maduro.
Expertos en relaciones internacionales señalan que las acciones de Trump hacia Venezuela y Colombia reflejan una estrategia de "máxima presión" para forzar un cambio de régimen en Caracas y extender la influencia estadounidense en la región. Sin embargo, advierten que esta política agresiva podría tener graves consecuencias humanitarias y geopolíticas.











