La sorpresiva captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos ha generado una fuerte reacción en toda Latinoamérica, dividiendo a los países entre aquellos que celebran el fin del "chavismo" y los que condenan la intervención militar como una violación de la soberanía.
La operación, bautizada como "Resolución Absoluta", incluyó bombardeos en Venezuela y terminó con la detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante la madrugada en Caracas. La noticia fue recibida con euforia por la diáspora venezolana y cubana en Florida, quienes se congregaron frente a la residencia del presidente estadounidense, Donald Trump, para "celebrar y agradecer" la captura.
"Donald Trump es el libertador de nosotros del siglo XXI. Antes teníamos un libertador que se llama Simón Bolívar, ahora tenemos dos", expresó Alan Ender, un vecino de Trump en Palm Beach. Otros exiliados venezolanos y cubanos se mostraron igualmente entusiasmados, viendo en la acción de Estados Unidos el inicio del fin de los regímenes autoritarios en la región.
Sin embargo, la operación también generó una fuerte condena por parte de varios gobiernos latinoamericanos, que la calificaron como una "afronta a la soberanía" y un "precedente peligroso". El presidente colombiano, Gustavo Petro, alertó sobre los bombardeos y pidió una reunión urgente de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la ONU.
Líderes como Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Claudia Sheinbaum, de México, rechazaron enérgicamente la intervención, mientras que Gabriel Boric, de Chile, y Xiomara Castro, de Honduras, la calificaron de "agresión militar" y "secuestro". Incluso el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su "profunda alarma" y advirtió que el ataque viola el derecho internacional.
En contraste, algunos mandatarios de la región, como Javier Milei de Argentina, Daniel Noboa de Ecuador y José Antonio Kast de Chile, celebraron la captura de Maduro y la calificaron como una "excelente noticia para el mundo libre". Incluso se propuso a Edmundo González Urrutia como sucesor del líder venezolano.
La división que ha generado este hecho refleja las profundas diferencias ideológicas y políticas que existen en Latinoamérica, donde el fantasma del autoritarismo y la injerencia extranjera sigue siendo un tema sensible y controversial.


