El mundo de los sucedáneos de carne está pasando por una crisis profunda, mientras la carne tradicional se mantiene como la opción preferida por los consumidores. Empresas líderes en carne cultivada y alternativas vegetales han sufrido reveses importantes, evidenciando que el relato ideológico no basta cuando el producto no logra convencer al mercado.
El cierre de la holandesa Meatable y la quiebra de la mayor granja de insectos de Europa son solo dos de los últimos golpes que ha recibido esta industria. Además, la caída del 77% en 2025 de las acciones de la empresa de carne sintética de Bill Gates confirma que su experimento no está funcionando.
Los analistas señalan que estos productos enfrentan cada vez mayores costos de desarrollo, desafíos de escala y un creciente rechazo por parte de los legisladores en varios países. Incluso gobiernos como Hungría e Italia han prohibido explícitamente la comercialización de carne cultivada en laboratorio, priorizando la defensa de su tradición gastronómica y su sector agroalimentario.
"El entusiasmo inicial por la carne sintética y los productos ultraprocesados de inspiración ideológica se está desinflando. Lejos de salvar el planeta, este modelo ha terminado chocando con la realidad del mercado y con el sentido común de millones de consumidores", explica el analista Chris Scott.
Mientras las alternativas a la carne se desploman, la carne vacuna natural sigue siendo la elegida por la gente. A pesar de los discursos verdes y las inversiones millonarias, el mercado ha dictado sentencia: la carne tradicional se impone como la opción preferida por los consumidores.











