Un análisis realizado por Scotiabank revela el fuerte impacto que la inseguridad ciudadana tiene sobre la salud financiera de hogares y pequeños negocios en las zonas más afectadas por la criminalidad.
Según el estudio, en estas áreas la morosidad puede aumentar hasta 30% y la colocación de créditos reducirse entre 30% y 40%, lo que limita severamente el acceso al financiamiento y encarece el costo del crédito.
La correlación entre criminalidad y problemas financieros alcanza en promedio el 56%, llegando hasta 60% en los segmentos más populares. Esto se traduce en un excedente de morosidad de aproximadamente S/5.500 millones en el sistema bancario, monto correspondiente a créditos que dejan de pagarse como consecuencia indirecta de la inseguridad.
Según el análisis, los hogares y pequeños negocios en estas zonas deben asumir costos adicionales como contratación de seguridad privada, seguros, reducción de tráfico de clientes y mayores gastos de protección, lo que afecta gravemente su capacidad de pago.
Además, la inseguridad restringe la oferta de crédito, reduciendo la inclusión financiera y el desarrollo económico local. Scotiabank subraya la necesidad de aplicar políticas prudenciales y soluciones diferenciadas por territorio para mitigar estos riesgos y preservar la inclusión financiera.
"La inseguridad es un desafío social que también plantea retos para la inclusión financiera. Nuestro análisis busca entender estos impactos para impulsar soluciones que protejan la capacidad de pago y amplíen el acceso al crédito", señala el banco.
El estudio técnico identifica un círculo vicioso donde la informalidad, el desempleo, los mayores costos operativos y la menor inversión profundizan la vulnerabilidad financiera en estas zonas afectadas por la criminalidad.











