La escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán se profundiza luego de que el expresidente Donald Trump advirtiera que Estados Unidos "acudirá en rescate" si Irán reprime violentamente a los manifestantes pacíficos.
Las declaraciones de Trump se dan en medio de las crecientes protestas en Irán, que han dejado varios muertos entre civiles y fuerzas de seguridad. Los enfrentamientos han trascendido la capital Teherán y se han registrado en ciudades como Azna, Lordegan, Kuhdasht e Isfahan.
Según Trump, Estados Unidos está "listo, armado y preparado para actuar" si Irán "dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, como suele hacer". Estas advertencias fueron publicadas en la plataforma Truth Social del exmandatario estadounidense.
Por su parte, el asesor principal del ayatolá Alí Jamenei y secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, advirtió que una eventual intromisión de Estados Unidos en los asuntos internos de Irán "desestabilizaría a toda la región".
La directora de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales, Kari Lake, celebró la declaración de Trump y afirmó que Estados Unidos respalda al pueblo iraní, instándolos a "ser fuertes".
Las protestas en Irán se han intensificado desde 2022, cuando el país enfrentó una grave crisis económica y social. Los manifestantes exigen mejores condiciones de vida, mayor libertad y el fin del régimen teocrático.
El congresista de origen cubano Carlos Giménez, por su parte, pidió en sus redes sociales la libertad para los "valientes hombres y mujeres de Irán", y afirmó que "la malvada dictadura debe ser relegada al basurero de la historia".
La escalada de tensión entre Washington e Irán se produce en un momento delicado, con las negociaciones sobre el acuerdo nuclear iraní estancadas y la posibilidad de un conflicto abierto siempre latente. La intervención de Estados Unidos, de concretarse, podría tener graves consecuencias geopolíticas en la región.










