El pasado nunca muere, ni siquiera es pasado", afirmaba el célebre escritor William Faulkner. Y esa frase parece cobrar especial relevancia en Venezuela, donde los ciudadanos se embarcan en un nuevo año, pero con la sensación de que poco ha cambiado respecto al presente que los aqueja.
Según un análisis del experto Néstor Riera, publicado en el diario El Nacional, la población venezolana ha "estirado al máximo sus posibilidades" y enfrenta un futuro económico incierto, a pesar de las esperanzas que muchos depositaron en el cambio de año.
"La gente había estirado al máximo sus posibilidades y con ayuda [...]", comenta Riera en la columna, dando a entender que las alternativas para mejorar la situación se han agotado para gran parte de la población.
La crisis económica y social que azota a Venezuela desde hace años parece no tener una solución a la vista, y los ciudadanos se enfrentan a un 2026 que, más que un "nuevo futuro", se perfila como una continuación del presente que los agobia.
Expertos como Riera advierten que, si bien el cambio de año suele generar esperanzas de un panorama más alentador, en el caso de Venezuela, esa ilusión se ve rápidamente opacada por la cruda realidad que enfrentan a diario los venezolanos.
La falta de oportunidades, la escasez de bienes y servicios básicos, y la constante devaluación de la moneda local son algunos de los principales desafíos que la población venezolana deberá sortear en los próximos años, según el análisis publicado.
En este contexto, la cita de Faulkner cobra aún más fuerza, pues parece reflejar la sensación de que, en Venezuela, el pasado sigue pesando sobre el presente y el futuro, dificultando la posibilidad de un verdadero cambio.












