En un año marcado por profundos cambios políticos en América Latina, 2025 ha sido testigo de un importante viraje hacia la derecha en varios países clave de la región. Desde Bolivia hasta Argentina, los electores han optado por líderes y partidos que se alejan del espectro de la izquierda, en lo que parece ser una tendencia regional.
En Bolivia, Rodrigo Paz puso fin a 20 años de gobiernos de izquierda al ganar la presidencia. Chile eligió a José Antonio Kast, mientras que Honduras votó por Nasry Asfura, ambos candidatos que contaban con el beneplácito y el apoyo del expresidente estadounidense Donald Trump.
Por su parte, Daniel Noboa fue reelegido en Ecuador, y en Argentina, Javier Milei logró una importante victoria en las elecciones legislativas, consolidando su ascenso político.
Para analizar este fenómeno, hablamos con Alexis Medina, profesor de Asuntos Latinoamericanos de la Universidad de Franche-Comté.
"Lo que estamos viendo es una reacción a años de gobiernos de izquierda en la región. Los votantes parecen estar buscando un cambio de rumbo, más hacia el centro-derecha y el conservadurismo", explica Medina.
El experto señala que factores como la inseguridad, la crisis económica y el descontento con el establishment político han jugado un papel clave en esta tendencia.
"Muchos electores sienten que los gobiernos de izquierda no han logrado resolver problemas apremiantes como la inflación, el desempleo y la delincuencia. Eso los ha llevado a buscar alternativas más conservadoras y pro-empresariales", agrega Medina.
Sin embargo, el académico advierte que este giro a la derecha también conlleva riesgos y desafíos.
"Hay preocupación por posibles retrocesos en materia de derechos humanos, protección del medio ambiente y políticas sociales. Será crucial que estos nuevos líderes logren equilibrar sus agendas económicas con la defensa de las libertades y la inclusión", subraya.
A nivel regional, el profesor Medina considera que este cambio de tendencia tendrá implicaciones geopolíticas y diplomáticas significativas.
"La relación de América Latina con Estados Unidos y organismos multilaterales como la OEA podría experimentar cambios importantes. Algunos de estos nuevos gobiernos podrían adoptar posturas más escépticas o confrontativas", concluye.
Sin duda, el 2025 marcará un hito en la historia política de América Latina, con un giro hacia la derecha que tendrá profundas repercusiones en los próximos años.












