El presidente de la Asamblea Nacional de Panamá, Jorge Herrera, se defiende de las críticas por el incumplimiento de sus promesas durante su primer semestre al frente del Legislativo. Pese a calificar su gestión con una puntuación de 4, enfrenta cuestionamientos por el aumento de la planilla y el retraso en la discusión del reglamento interno, temas que fueron parte de la plataforma que lo llevó al cargo.
En su discurso de inicio de la segunda legislatura, Herrera se comprometió a eliminar las "botellas" y a trabajar de manera más transparente y eficiente. Sin embargo, el presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap), Juan Arias Strunz, considera que el primer periodo de Herrera estuvo marcado por "promesas incumplidas".
Arias Strunz señaló que las dos grandes inconsistencias de Herrera han sido el aumento de la planilla y el retraso en la discusión del reglamento interno, temas que fueron la base de la alianza que le permitió llegar a la presidencia del Legislativo y que, siete meses después, no muestran avances significativos.
A pesar de los cuestionamientos, Herrera afirma que en este periodo se han aprobado más leyes que en los últimos dos años. No obstante, reconoció que el inicio de su gestión fue "complejo" debido al "rejuego" político que generó la conformación de las comisiones permanentes.
Los miembros de la Asamblea han manifestado que promoverán leyes enfocadas en la modernización de la carrera diplomática y consular, el fortalecimiento de las recaudaciones, cambios a la ley de descentralización, reducción del costo de los medicamentos, mejoras al sistema educativo y accesibilidad a agua potable, entre otras.
Además, la producción y comercialización de bioetanol en el país será una de las prioridades del Legislativo, específicamente de la Comisión de Comercio y Asuntos Económicos, que realizará un foro público el próximo 15 de enero para conocer las opiniones a favor y en contra de la normativa.
A pesar de los compromisos, el tema del reglamento interno sigue pendiente, y los diputados también deberán discutir más de 80 anteproyectos de ley que quedaron en suspenso al cierre del primer periodo de sesiones ordinarias.











