El Gobierno del presidente Javier Milei avanzó en una reforma integral del sistema de inteligencia argentino mediante un decreto de necesidad y urgencia, que introduce modificaciones sustanciales en la Ley de Inteligencia Nacional. La norma, publicada esta madrugada en el Boletín Oficial, redefine competencias, reorganiza estructuras, crea nuevos ámbitos de coordinación interinstitucional y establece un marco más preciso para la producción de inteligencia estratégica por parte del Estado.
La reforma de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), eje central del decreto 941/2025, se inscribe en un proceso más amplio de reorganización iniciado en 2024 y surge de un diagnóstico: en los últimos años, el sistema de inteligencia acumuló funciones superpuestas, estructuras sobredimensionadas, dificultades para integrar información relevante dispersa en distintos organismos y zonas de incertidumbre normativa sobre el alcance real de las tareas de inteligencia nacional.
Según explicaron a Infobae fuentes oficiales, el decreto no modifica la conducción actual de la Secretaría de Inteligencia de Estado. La SIDE continuará encabezada por Cristian Auguadra como titular del organismo, con Diego Kravetz como segundo. Sin embargo, la reforma introduce cambios sustanciales en la estructura y funciones del sistema de inteligencia.
Uno de los ejes centrales del decreto es la reafirmación de la Secretaría de Inteligencia de Estado como órgano superior del Sistema de Inteligencia Nacional. En ese rol, la SIDE asume la conducción directa de la planificación estratégica, la coordinación interinstitucional y la producción de inteligencia nacional. La norma establece que la SIDE es responsable de articular el funcionamiento del sistema, coordinar las relaciones con los organismos de inteligencia de otros Estados y centralizar la información producida por los distintos subsistemas para elevarla al Presidente de la Nación.
En lugar de ampliar el alcance de la SIDE, el decreto reduce competencias para concentrar al organismo en su misión específica. El sistema de inteligencia, según la norma, no tiene a su cargo la investigación criminal ni la ejecución de políticas de seguridad interior. Asimismo, se separa la ciberinteligencia de la ciberseguridad, transfiriendo esta última a la órbita de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología.
Otro de los pilares del decreto es la separación explícita entre ciberinteligencia y ciberseguridad. La Agencia Federal de Ciberseguridad se transforma en Agencia Federal de Ciberinteligencia y queda bajo la órbita de la SIDE, mientras que se crea el Centro Nacional de Ciberseguridad como organismo descentralizado dependiente de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología.
La reforma también prevé la creación de dos nuevos ámbitos permanentes de coordinación: la Comunidad de Inteligencia Nacional y la Comunidad Informativa Nacional, con el objetivo de mejorar el intercambio de información entre los distintos organismos del Estado.
Desde el Gobierno sostienen que la reforma busca dotar al Estado de un sistema de inteligencia más integrado, especializado y previsible, capaz de producir información estratégica útil para la toma de decisiones en un contexto regional e internacional cada vez más complejo. Sin embargo, la oposición política ha planteado dudas y cuestionamientos a la iniciativa, anticipando que la Comisión Bicameral de Inteligencia elaborará un pedido de informes a la Casa Rosada.









