El Banco Central del Ecuador (BCE) ha proyectado una lenta recuperación económica para el país en el año 2026, con un crecimiento gradual del Producto Interno Bruto (PIB) que alcanzaría el 2,1% entre 2027 y 2029.
Según el informe del organismo, estas cifras responden a un plan de estabilización que busca recuperar la senda de crecimiento económico tras superar diversas crisis externas registradas en años previos. Sin embargo, el BCE advierte sobre la necesidad de mantener políticas fiscales prudentes para asegurar que el incremento proyectado de la producción se traduzca en estabilidad macroeconómica real.
Una de las principales preocupaciones del BCE es la moderación en el crecimiento del consumo de los hogares, impulsada por cambios tributarios adoptados recientemente en el mercado estadounidense. Esto se debe principalmente a un menor flujo de divisas enviadas, derivado del impuesto del 1% aprobado por Estados Unidos a los envíos de dinero.
"Para muchas familias ecuatorianas, las remesas representan una parte significativa de su presupuesto cotidiano, financiando alimentación, salud, vivienda y educación de sus integrantes directos", señala el informe. La disminución de este ingreso disponible limitará la capacidad de gasto interno, lo que podría ralentizar el dinamismo comercial en los sectores populares del país.
A pesar de este panorama, el BCE proyecta un desempeño favorable de las exportaciones no petroleras en los mercados internacionales más exigentes del mundo. Se espera que productos tradicionales como el banano y el cacao sigan liderando las ventas externas, junto con sus elaborados con mayor valor agregado industrial.
Asimismo, el informe anticipa un mayor impulso económico para el período 2027-2029 por el ingreso de exportaciones mineras provenientes de proyectos industriales de gran escala nacional, como los proyectos estratégicos denominados La Plata y Curipamba.
Sin embargo, el desempeño positivo de las ventas no petroleras continúa altamente expuesto a la volatilidad de los precios internacionales en los mercados globales de productos. Además, la alta concentración de la oferta en pocos productos limita la capacidad nacional para compensar una desaceleración general de la economía mundial si ocurre.
En este contexto, el economista jefe de Citi para América Latina, Ernesto Revilla, coincide en que no se prevé un crecimiento mayor en Ecuador ni en el resto de los países vecinos actualmente. Revilla señaló que América Latina mantendrá un crecimiento estable, similar al registrado en 2025, sin mostrar señales de una aceleración vigorosa en el corto plazo.
"Esta previsión de estabilidad regional sugiere que el entorno externo para Ecuador no ofrecerá vientos a favor significativos, obligando a depender de factores internos propios", indica el informe del BCE.
El crecimiento solvente que se busca implementar tiene como objetivo impulsar las mejoras estructurales necesarias para reducir el déficit fiscal de manera progresiva y técnica. Sin embargo, persisten restricciones fiscales que obligan al Gobierno a priorizar la inversión pública en sectores con alto retorno social y económico inmediato.
En conjunto, el año 2026 se perfila como un período de transición clave para la economía ecuatoriana, alejándose definitivamente de cualquier escenario de recesión técnica. No obstante, el éxito de la gestión dependerá de la capacidad del país para absorber choques externos, como el impuesto a las remesas, sin sacrificar el bienestar social.












