El cardenal Óscar Andrés Rodríguez, una de las figuras religiosas más influyentes de Honduras, ha enviado un contundente mensaje a las nuevas autoridades electas en las elecciones generales de 2025. En su discurso de año nuevo, el prelado destacó que "Honduras no debe ser un narcoestado" y exhortó a las nuevas administraciones a trabajar por el bien del país.
"Un año nuevo es un año de esperanza, lleno de posibilidades de hacer el bien", expresó el cardenal Rodríguez. "Honduras tiene futuro, Honduras quiere algo mejor. Tenemos nuevas autoridades, y es el momento de aprovechar esta oportunidad para encaminar al país hacia un mejor destino".
Las declaraciones del cardenal llegan en un momento clave para Honduras, que ha luchado durante años contra la penetración del narcotráfico y la criminalidad organizada en sus instituciones. La elección de un nuevo gobierno en 2025 representa una oportunidad para revertir esta tendencia y recuperar la seguridad y el Estado de derecho.
El cardenal Rodríguez, quien ha sido una voz crítica contra la corrupción y el crimen organizado en el país, hizo un llamado apremiante a las nuevas autoridades para que tomen medidas contundentes y trabajen por el bienestar de los hondureños.
"Tenemos que aprovechar este momento para construir un Honduras mejor, más justo y más seguro para todos. No podemos permitir que nuestro país se convierta en un narcoestado, eso sería la peor traición a nuestro pueblo", enfatizó el prelado.
Sus palabras resuenan en un contexto en el que Honduras ha sido señalada repetidamente por organismos internacionales como un país vulnerable al narcotráfico y la corrupción política. La lucha contra estos flagelos ha sido uno de los principales desafíos de los gobiernos anteriores, y ahora recae en las nuevas autoridades la responsabilidad de dar un giro definitivo.
El cardenal Rodríguez instó a las nuevas administraciones a priorizar la transparencia, la rendición de cuentas y la aplicación rigurosa de la ley como pilares fundamentales para recuperar la confianza de la ciudadanía y reconstruir un Honduras próspero y seguro.
"Tenemos una oportunidad única de cambiar el rumbo de nuestro país. Que este año nuevo sea el inicio de una nueva era para Honduras, una era de esperanza, de justicia y de progreso para todos", concluyó el cardenal.
Sus palabras resuenan como un llamado a la acción para las autoridades entrantes, quienes deberán demostrar su compromiso con la transformación del país y la erradicación de la corrupción y el narcotráfico que han minado la estabilidad de Honduras durante décadas.











