El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, atribuyó a la aspirina los notorios moretones que se observan en su mano y negó haberse dormido durante actos públicos, en una entrevista concedida a The Wall Street Journal.
Trump aseguró que su salud "es perfecta" y expresó su molestia por las preguntas relacionadas con ese tema. Sin embargo, su estado de salud ha despertado crecientes dudas a medida que avanza su segundo mandato.
La mano derecha del mandatario muestra moretones recurrentes y en distintas ocasiones se lo ha visto con los tobillos hinchados. Además, ha tenido dificultades para mantener los ojos abiertos, un aspecto sensible para alguien que suele referirse a su antecesor demócrata, Joe Biden, como "dormilón".
Trump explicó al Journal que los hematomas en su mano se deben al consumo diario de aspirina para adelgazar la sangre, y que suele usar maquillaje o vendas cuando se lastima. También sostuvo que se cortó cuando la fiscal general, Pam Bondi, le golpeó el dorso de la mano con su anillo.
En cuanto a las versiones sobre haberse dormido en público, el presidente las rechazó, afirmando que simplemente cierra los ojos porque le resulta "muy relajante". "A veces me sacan una foto mientras parpadeo y me captan justo en ese instante", señaló.
Anteriormente, Trump había declarado a periodistas que se había sometido a una resonancia magnética, pero ahora aclaró que en realidad se trató de una tomografía computarizada, un estudio más breve. Su médico, Sean Barbabella, confirmó al diario que se le practicó esta prueba "para descartar de manera definitiva cualquier problema cardiovascular".
El empresario ha construido buena parte de su imagen política en torno a proyectar fortaleza y energía, por lo que las crecientes dudas sobre su estado de salud podrían tener un impacto en su imagen pública y su futuro político.












