El sistema político ecuatoriano atraviesa una profunda crisis de gobernabilidad, marcada por la fragmentación de los partidos, la desconexión entre el poder y la ciudadanía, y la toma de decisiones desde la urgencia, según coinciden analistas políticos consultados.
En ese contexto, expertos como Esteban Ron Castro, Madeleine Molina y Santiago Basabe, coinciden en que mejorar la gobernabilidad requiere cambios estructurales que aborden las fallas de fondo del sistema, como la dispersión y sobrerrepresentación en el sistema de partidos, la desconexión histórica entre élites y ciudadanía, y la ausencia de políticas de Estado.
Para Ron Castro, la representación política en Ecuador está en un "bucle" que alimenta la apatía ciudadana, por lo que propone una reforma electoral profunda que ordene el sistema y devuelva coherencia a la democracia. Molina, por su parte, considera que la política debe reconstruirse desde el territorio y priorizar leyes que impacten en la vida cotidiana.
Basabe, en cambio, es escéptico sobre cambios impulsados desde el propio sistema, y cree que solo una crisis profunda podría forzar acuerdos y reformas estructurales. Mientras tanto, advierten los analistas, la política ecuatoriana seguirá atrapada en ciclos de inestabilidad y desconfianza.












