El 2025 fue un año convulso y violento para Perú, marcado por la crisis política, social y de seguridad. Sin embargo, también fue un año de mucha fe y esperanza para el pueblo peruano.
La noticia más destacada fue la sentencia a cuatro expresidentes peruanos, lo que evidenció la profunda crisis institucional que atraviesa el país. Paralelamente, se registraron numerosas marchas y protestas ciudadanas, así como excesos y escándalos en el Congreso. La criminalidad también se desbordó, generando un clima de inseguridad.
A pesar de este panorama sombrío, hubo hechos que infundieron esperanza en los peruanos. Por ejemplo, el regreso a sus orígenes del laureado escritor peruano, y la lucha de un padre por conocer la verdad sobre un caso. Además, a nivel internacional, el trágico retorno de los rehenes israelíes, vivos y muertos, selló el aparente fin de la guerra en el Medio Oriente.
Quizás el hecho más significativo fue la muerte del papa argentino y la ascensión del primer papa peruano, lo que reforzó la fe de un pueblo golpeado por la crisis. En medio de la convulsión, los peruanos se aferraron a la esperanza que les brindaba su creencia religiosa.
El 2025 fue, sin duda, un año de contrastes para Perú. Por un lado, enfrentó graves problemas políticos, sociales y de seguridad, pero por otro, encontró en la fe y la esperanza un refugio ante la adversidad. Este panorama refleja la complejidad y la resiliencia de un país que, a pesar de sus desafíos, sigue buscando el camino hacia un futuro mejor.












