La ruptura de las negociaciones para una candidatura unitaria en Aragón ha expuesto los desacuerdos internos de la llamada izquierda alternativa en España, una situación que se repite mientras este espacio político se encamina hacia el ciclo electoral de 2026.
Según informó Europa Press, el intento de construir un frente amplio fracasó en Aragón tras dividirse el espectro de izquierdas entre tres candidaturas: Chunta Aragonesista, Podemos y la confluencia entre Izquierda Unida (IU) y Sumar. Este episodio ha intensificado las discrepancias ya persistentes a nivel estatal, en tanto que la posibilidad de una mayor fragmentación electoral se suma a las tensiones con el PSOE, principal socio de gobierno.
De acuerdo con la agencia, la disputa entre los partidos progresistas se ha agravado tras una serie de episodios recientes, como las diferencias pronunciadas dentro del Ejecutivo a raíz de casos de presunto acoso sexual y corrupción vinculados con figuras cercanas al PSOE. Esto llevó a Sumar a exigir el relanzamiento del Gobierno, lo que generó una reunión exclusiva de dirigentes orgánicos de las formaciones aliadas que no logró resolver el conflicto.
Posteriormente, Sumar reclamó una reunión de la comisión de seguimiento del pacto de gobierno, acusando al PSOE de "inmovilismo" y de adoptar una "bunkerización" en La Moncloa. En paralelo, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, planteó la necesidad de una profunda remodelación del Ejecutivo, pedido que fue rechazado por el presidente Pedro Sánchez.
Otros puntos de desencuentro han sido el acceso a la vivienda, donde Sumar responsabilizó al PSOE de falta de determinación, y la industria armamentística y el gasto militar, ámbitos en los que Sumar y, principalmente, Podemos, han mostrado su desacuerdo con diversas iniciativas del Gobierno.
A pesar de este contexto de divisiones, la izquierda alternativa experimentó un resultado electoral positivo en Extremadura, donde la coalición Unidas por Extremadura, integrada por Podemos e IU y sin la participación de Sumar, duplicó prácticamente su número de escaños. Sin embargo, este éxito no logró replicarse en Aragón, donde el acuerdo unitario se desmoronó.
El intento fallido de replicar la fórmula extremeña en Aragón reavivó las fricciones entre Podemos, IU y Sumar. Desde Podemos critican el acercamiento de IU a Sumar y su supuesto sometimiento al PSOE, mientras que figuras de IU acusan a la dirección estatal de Podemos de vetar un preacuerdo para buscar la confluencia.
Estas tensiones y divisiones generan dudas sobre la posibilidad de listas conjuntas en otras comunidades, como Andalucía, donde persiste la posibilidad de que se presenten hasta tres candidaturas de izquierda al margen del PSOE, o Castilla y León, donde la ausencia de una candidatura de unidad parece probable.
Según detalló Europa Press, el clima de dispersión electoral se extiende a nivel nacional, donde la posibilidad de un ascenso del bloque conservador alimenta el debate estratégico en las formaciones progresistas. Podemos ha anticipado que su candidata será Irene Montero, mientras que el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, anunció que impulsará una "nueva propuesta de frente amplio" que incluya a los partidos que actualmente respaldan al Gobierno.
En este contexto, los preparativos de la izquierda alternativa para el ciclo electoral de 2026 se desarrollan en medio de desencuentros estratégicos, debates sobre posibles alianzas y la sombra de casos de corrupción que continúan afectando la relación entre socios de gobierno. Las formaciones exploran fórmulas para recuperar la iniciativa y limitar la dispersión electoral, mientras la incertidumbre persiste ante posibles nuevas propuestas de frente amplio y los movimientos internos de sus principales líderes.












