El país enfrenta un "lodazal de cinismo e indolencia" que impide avanzar en la lucha contra la corrupción y la violencia, según un análisis publicado. Los expertos señalan que es necesario ser más exigentes y aplicar los mismos principios a todos, sin importar afinidades políticas.
El texto destaca la doble vara con la que se juzgan actos similares dependiendo de quién los cometa. Por ejemplo, se cuestiona por qué es corrupto un ministro de un gobierno que no se apoya, mientras que se considera "ingenuo" a uno del régimen que se defiende cuando incurre en irregularidades.
Esto se evidencia en casos como la defensa que hace el poder del presidente del Consejo Nacional de la Judicatura, Mario Godoy, funcionario cercano al correísmo, o el "desamparo" en el que el Estado dejó al juez anticorrupción Carlos Serrano, quien fue amenazado de muerte.
"El que roba es un ladrón, sea mi adversario o mi amigo; y el corrupto lo es, sin importar el membrete", señala el texto, que llama a ser más exigentes y menos "sinuosos" en el análisis de los hechos, dejando de lado intereses particulares.
Esto cobra especial relevancia en un contexto en el que Ecuador cerró el 2025 como el año más violento de su historia. Los expertos advierten que para salir de esta crisis, es necesario dejar de ver la verdad como "plastilina" y los principios como una "bisagra".












