El año 2025 marcó el bicentenario de la independencia de Bolivia, pero en lugar de ser un año de grandes celebraciones y entrega de obras de impacto nacional, se convirtió en una sombra de lo que debió ser. Según el análisis del columnista, el gobierno de Luis Arce fue incapaz de organizar un gran desfile nacional como el realizado en el centenario, y la agenda de festejos se llenó de acontecimientos "mayoritariamente intrascendentes".
Fue gracias al esfuerzo de los chuquisaqueños y de investigadores que presentaron resultados de sus trabajos, que el bicentenario no pasó completamente desapercibido. Sin embargo, el columnista lo califica como un "ejemplo de lo que no se debe hacer" en cuanto a la conmemoración de un hito histórico tan importante.
Pero el 2025 no solo se recordará por el apagado bicentenario, sino también por el cambio de gobierno. La llegada de Rodrigo Paz a la presidencia representó, además, el cambio de un modelo económico que, según el autor, "ha demostrado, con la prueba irrefutable de 20 años de ejercicio, que no puede aplicarse en Bolivia".
Las medidas de ajuste implementadas por el nuevo gobierno han generado reacciones y efectos que se han extendido hasta el cambio de año, y todo indica que continuarán en los primeros meses de 2026. El columnista considera que este cambio de modelo económico merece un análisis aparte, pues el "reducido espacio de esta columna no es el más apropiado para ello".
Sin embargo, sí hace algunas observaciones sobre la oposición al Decreto Supremo 5503, que acusa de ser más ideológica que técnica, y llama a dejar atrás la división "izquierda-derecha" para enfocar el análisis en las teorías económicas y sociales actuales.
En resumen, el 2025 en Bolivia estuvo marcado por un bicentenario apagado y un cambio de gobierno que ha traído consigo un giro en el modelo económico del país, generando reacciones y efectos que se extenderán en los próximos meses.












