El empresario conservador Nasry Asfura, apoyado por el expresidente estadounidense Donald Trump, ha sido proclamado como el nuevo presidente de Honduras. Sin embargo, Asfura enfrentará un Congreso dividido, con una mayoría débil que le obligará a tejer alianzas para gobernar.
Según los resultados definitivos anunciados este martes por el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras, el partido de Asfura, el Partido Nacional (PN), obtuvo 49 escaños en el Congreso, frente a 41 del Partido Liberal, que respaldaba al oponente de Asfura, Salvador Nasralla.
La izquierda gobernante, representada por el partido Libertad y Refundación (Libre), tendrá 35 diputados, mientras que las demás curules se repartirán entre movimientos minoritarios.
Esta distribución de fuerzas en el Congreso significa que Asfura, de 67 años y constructor de profesión, requerirá 16 votos adicionales para tener una mayoría calificada, lo que abre escenarios de negociación con las demás fuerzas políticas.
Las elecciones presidenciales en Honduras, celebradas el pasado 28 de noviembre, estuvieron marcadas por la intervención de Trump y denuncias de fraude por parte de Nasralla, quien fue superado por Asfura por menos de un punto porcentual.
La declaratoria de resultados del Congreso se realizó sin haber concluido la revisión de todas las actas de votación, tal como ocurrió con la elección presidencial, cuyo escrutinio se vio interrumpido varias veces por fallos informáticos.
Asfura, quien asumirá el poder el próximo 27 de enero, deberá enfrentar el reto de gobernar con una mayoría débil en el Congreso, lo que requerirá de habilidades de negociación y consenso para sacar adelante su agenda política.












