Ecuador se enfrenta a un futuro incierto en el desarrollo tecnológico, mientras el resto del mundo avanza a pasos agigantados hacia la adopción de inteligencia artificial y nuevos sistemas de energía. A pesar de las promesas, el país carece de una política pública coherente que lo encamine hacia esta tendencia inevitable.
Mientras las naciones desarrolladas debaten cómo aprovechar al máximo los avances tecnológicos, Ecuador comienza el 2023 con la preocupación de posibles nuevos apagones eléctricos y la incertidumbre sobre el futuro de su conectividad, sin que se hayan explicado en detalle los acuerdos millonarios con empresas telefónicas.
La falta de una ruta clara para el desarrollo tecnológico mantiene a Ecuador en el limbo. Lamentablemente, aún no se comprende que la productividad y el progreso de una nación dependen fundamentalmente de su capacidad de adoptar y adaptar las nuevas tecnologías. La inacción del país solo amplía la brecha que lo separa del desarrollo y la competitividad global.
Expertos coinciden en que el 2026 será un año clave en la transformación tecnológica mundial, con la inteligencia artificial como protagonista. Sin embargo, Ecuador parece estar cada vez más rezagado, sin una estrategia clara que le permita aprovechar esta revolución digital. Mientras el mundo avanza, el futuro tecnológico del país permanece en un limbo preocupante.
Los analistas señalan que, si Ecuador no actúa con urgencia, corre el riesgo de quedar aún más atrás en la carrera por la innovación y la competitividad global. La falta de una política pública coherente y un plan de acción concreto amenazan con dejar al país al margen de los avances que marcarán el rumbo del desarrollo en los próximos años.












