El tramadol, un fármaco ampliamente recetado para tratar el dolor, podría estar causando más problemas de salud de los que resuelve. Un estudio publicado en el British Medical Journal reveló que el uso de este analgésico se asocia a un aumento del doble de problemas cardiovasculares, como insuficiencia cardíaca, accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos.
La investigación, que abarcó 19 ensayos clínicos con 6,506 participantes entre 47 y 69 años, concluyó que "los posibles daños asociados con el uso de tramadol para el manejo del dolor probablemente superen sus limitados beneficios". Esto se debe a que, si bien el tramadol brinda un alivio leve del dolor, su uso puede desencadenar graves complicaciones de salud, especialmente en pacientes con problemas fisiológicos previos.
En México, el consumo de opioides como el tramadol ha aumentado de 0.1% en 2016 a 1.4% en 2025, según datos de la Secretaría de Salud. Esto se debe en parte a que, hasta hace poco, el tramadol podía adquirirse sin receta médica, incluso en línea. Aunque ahora está regulado, algunas farmacias aún lo venden sin prescripción.
Esto es preocupante, ya que el tramadol puede agravar el llamado "Síndrome Cardiovascular-Renal-Metabólico", una afección en la que los pacientes sufren daños en el corazón, los riñones y el páncreas. Generalmente, las personas con dolor crónico tienden a ser sedentarias, lo que las lleva a padecer obesidad y/o diabetes. Si a esto se suma el riesgo cardiovascular del tramadol, su esperanza y calidad de vida se verán seriamente deterioradas.
Los expertos advierten que, al momento de tomar un medicamento, no basta con consultar solo con el médico. Los pacientes también deben hacer una investigación por cuenta propia para evaluar si realmente están dispuestos a arriesgar su salud por unas pastillas. En el caso del tramadol, parece que los posibles daños superan con creces los limitados beneficios que puede ofrecer.

