Estados Unidos impuso sanciones a la Empresa Aeronáutica Nacional S.A. (EANSA) de Venezuela y a su presidente, José Urdaneta, por su participación en el comercio de drones entre Venezuela e Irán. Estas medidas se suman a otras sanciones previas contra entidades que apoyan el programa de misiles y drones de Irán.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos designó a EANSA y a Urdaneta por "haber participado, directa o indirectamente, en una transacción o actividad significativa con el Gobierno de Irán, incluidas transacciones con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán".
Según el comunicado del Departamento del Tesoro, EANSA y Urdaneta han facilitado el comercio de drones entre Venezuela e Irán, lo que socava los esfuerzos internacionales por evitar la proliferación de armas. Las sanciones congelan todos los activos de EANSA y Urdaneta que se encuentren bajo jurisdicción estadounidense y les prohíben realizar transacciones con ciudadanos o empresas de Estados Unidos.
"Estados Unidos seguirá utilizando todas las herramientas a su disposición para impedir que Irán y sus aliados amenacen la paz y la seguridad internacionales", afirmó el subsecretario del Tesoro para Terrorismo e Inteligencia Financiera, Brian Nelson.
Esta acción se enmarca en la estrategia de la administración Biden de aplicar sanciones selectivas a individuos y entidades que apoyan el programa de misiles y drones de Irán. En los últimos años, Washington ha impuesto múltiples rondas de sanciones contra empresas y funcionarios iraníes y de países aliados, como Venezuela, por su participación en este tipo de actividades.
Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela han estado marcadas por la tensión y el conflicto desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1999. La administración Trump impuso duras sanciones contra el gobierno de Nicolás Maduro, a quien considera un "dictador", y ha mantenido esa política bajo Biden.
La imposición de estas nuevas sanciones a EANSA y Urdaneta refleja la preocupación de Washington por el fortalecimiento de los vínculos entre Venezuela e Irán, dos países que han sido catalogados como "Estados patrocinadores del terrorismo" por Estados Unidos.
Analistas consideran que el comercio de armas y tecnología militar entre Caracas y Teherán es un intento de ambos gobiernos de hacer frente a la presión ejercida por Washington y diversificar sus alianzas internacionales. Sin embargo, estas actividades han sido vistas con gran recelo por parte de Estados Unidos y sus aliados.
La imposición de sanciones a EANSA y Urdaneta es un claro mensaje de que Estados Unidos seguirá utilizando su poder económico y diplomático para tratar de aislar a Venezuela e Irán y limitar su capacidad de cooperación en el ámbito militar y de seguridad.












