En su mensaje de fin de año, el presidente chino, Xi Jinping, defendió la necesidad de promover la paz y la cooperación internacionales en un mundo marcado por la inestabilidad. Asimismo, reiteró que la "reunificación" con Taiwán es una "causa histórica imparable".
El mandatario afirmó que China está dispuesta a "trabajar de la mano con todos los países" para promover la paz, el desarrollo y una gobernanza global más justa y razonable. En relación a Taiwán, señaló que los "compatriotas a ambos lados del Estrecho están unidos por una sangre más espesa que el agua", en referencia a la isla gobernada de forma autónoma, reclamada por Pekín.
Xi Jinping también reiteró su apuesta por avanzar en la construcción de una "comunidad con un futuro compartido para la humanidad", una formulación habitual en los discursos de la diplomacia china, y aseguró que su país "siempre se ha situado en el lado correcto de la historia".
En el plano interno, el presidente chino destacó que la producción económica total "ha seguido superando nuevos umbrales" y que se prevé que alcance este año los 140 billones de yuanes (unos 20 billones de dólares, 17 billones de euros). Vinculó estos resultados al avance de la modernización "al estilo chino" y sostuvo que se ha producido un aumento de la fortaleza económica, tecnológica y de defensa del país.
Xi también mencionó progresos en áreas como la inteligencia artificial, la investigación independiente de semiconductores y la integración entre ciencia, tecnología e industria. Entre los hitos citados figuran el inicio de la misión espacial Tianwen-2, el comienzo de grandes proyectos energéticos y la entrada en servicio del primer portaaviones chino equipado con catapultas electromagnéticas.
En materia social, el presidente afirmó que las autoridades han reforzado la protección de los derechos de los trabajadores de sectores emergentes y han impulsado medidas relacionadas con el envejecimiento de la población, como la introducción de ayudas económicas mensuales de 300 yuanes (43 dólares, 37 euros) para familias con hijos.
Xi se refirió asimismo a la cohesión nacional y a la unidad entre los distintos grupos étnicos del país, tras visitar este año regiones como el Tíbet y Xinjiang, y reiteró el compromiso de Pekín con la política de "un país, dos sistemas" aplicada a Hong Kong y Macao, con el objetivo de mantener su prosperidad y estabilidad a largo plazo.
De cara al futuro, el presidente chino llamó a "anclar los objetivos, reforzar la confianza y profundizar en la reforma y la apertura", con el fin de impulsar el desarrollo de alta calidad y avanzar hacia la prosperidad común. Xi cerró su mensaje con un llamamiento al esfuerzo colectivo y deseó un próspero Año Nuevo.












