El poder judicial iraní actuará con "firmeza" si las manifestaciones contra el alto costo de la vida se utilizan con fines de "desestabilización", advirtió el miércoles el fiscal general de la República Islámica.
Las protestas, que comenzaron el domingo en el mayor mercado de teléfonos móviles de Teherán y se extendieron luego a más comerciantes y estudiantes universitarios, se deben a la hiperinflación y la crisis económica que afecta al país.
"Desde el punto de vista judicial, las manifestaciones pacíficas para defender los medios de subsistencia (...) son comprensibles", declaró Mohammad Movahedi-Azad, citado por la televisión estatal. Sin embargo, advirtió que "cualquier intento de transformar las manifestaciones económicas en un instrumento de inseguridad, destrucción de bienes públicos o ejecución de planes diseñados en el extranjero será inevitablemente respondido con medidas legales, proporcionadas y firmes".
Por su parte, el servicio de inteligencia exterior israelí Mosad invitó a los manifestantes iraníes a intensificar su movilización, asegurándoles que "estamos con ustedes" en un mensaje publicado en la red X.
Las protestas llevaron el lunes al cierre de múltiples comercios en Teherán, y el martes también hubo manifestaciones en al menos diez universidades de la capital y en varias ciudades del país, según las agencias de noticias Irna e Ilna.
Sin embargo, en la capital, las protestas de los comerciantes son limitadas y concentradas en el centro, mientras que la gran mayoría de los negocios en otras zonas de la ciudad continuaron operando, según constataciones de la AFP.
El miércoles, las calles de Teherán estaban tranquilas, lejos del tráfico caótico habitual, tras la decisión de las autoridades de cerrar escuelas, bancos y establecimientos públicos debido al frío y para ahorrar energía.
Por el momento, el movimiento es menos importante que las grandes manifestaciones que sacudieron Irán a finales de 2022 tras la muerte en detención de Mahsa Amini, una joven iraní. Su fallecimiento, tras ser arrestada por llevar supuestamente mal colocado el velo, en violación del estricto código de vestimenta vigente en Irán, provocó una ola de indignación en la que murieron varias centenas de personas, entre ellas decenas de miembros de las fuerzas de seguridad.












