El internacionalista analiza los cuatro elementos fundamentales para lograr una verdadera reorganización de la sociedad panameña: lo social y cultural, lo político, lo económico y la institucionalidad del Estado. Según el experto, estos pilares deben ser abordados de manera integral para sanar las heridas que fragmentan a la nación.
En primer lugar, el autor destaca la importancia de fortalecer la cohesión social, tanto a nivel regional como nacional, para mejorar los lazos de convivencia entre los panameños. Actualmente, la fragmentación y las divisiones políticas se han convertido en el principal combustible de estrategas que buscan mantenerse en el poder, incluso a costa de la desintegración de la integridad nacional.
En el ámbito político, el experto señala que es crucial obtener una mayor legitimidad democrática a través de reformas electorales que permitan una verdadera representatividad de los electores, sin partidismos ni trabas para opciones que amenacen el statu quo. Esto, a su vez, ayudará a recuperar la confianza ciudadana en las instituciones y en la política como actividad fundamental de las sociedades modernas.
En el plano económico, el autor advierte que Panamá debe diversificar su economía y modernizar su recurso humano, más allá del Canal y los servicios financieros. Los monopolios y oligopolios, junto a los problemas políticos, representan barreras para alcanzar el máximo potencial económico del país. Asimismo, destaca la necesidad de implementar políticas acordes a las necesidades de la economía internacional, en lugar de decisiones orientadas únicamente a preservar el capital político.
Finalmente, el experto subraya la importancia de introducir cambios en el funcionamiento del aparato público, a través de reformas constitucionales que emanen de la voluntad popular. Esto incluye modernizar las instituciones, fortalecer los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, y garantizar la separación de poderes para consolidar un tejido social más fuerte.
En conclusión, el autor plantea que abordar de manera integral estos cuatro pilares fundamentales -lo social, lo político, lo económico y la institucionalidad del Estado- es clave para lograr una verdadera reorganización de la sociedad panameña y superar los desafíos que la fragmentan.












