En 2025, el planeta experimentó algunos de los mayores récords de temperatura jamás observados, con Asia Central, el Sahel africano y partes de Europa sufriendo condiciones climáticas extremas, según un análisis de la Agencia France-Presse (AFP) basado en datos del programa europeo Copernicus.
A nivel mundial, 2025 se perfila como el tercer año más cálido registrado, después de 2024 y 2023. Sin embargo, esta media global oculta récords absolutos en determinadas regiones, donde las temperaturas superaron ampliamente los promedios históricos.
En Asia Central, países como Tayikistán, Kazajistán, Irán y Uzbekistán registraron temperaturas entre 2 y 3 grados centígrados por encima de sus promedios estacionales (1981-2010). Tayikistán, en particular, batió récords mensuales de temperatura cada mes, excepto en noviembre.
La situación fue similar en varios países del Sahel africano, como Malí, Níger, Nigeria, Burkina Faso y Chad, donde las temperaturas superaron entre 0,7 y 1,5 grados la media estacional. Nigeria registró 2025 como su año más cálido en la historia.
Europa también sufrió un verano abrasador, con varios países de los Balcanes, Suiza, España, Portugal y el Reino Unido batiendo sus récords históricos de temperatura estival. Incluso Europa del Norte, relativamente a salvo de la ola de calor, experimentó un otoño anormalmente cálido.
Según el informe anual de la red World Weather Attribution (WWA), desde 2015 los episodios de calor extremo se han vuelto casi diez veces más probables, en gran medida debido al cambio climático provocado por la actividad humana.
Los países más vulnerables a estos aumentos de temperatura, como los del Sahel, ya enfrentan otros desafíos como conflictos armados, inseguridad alimentaria y altos niveles de pobreza, lo que agrava aún más los efectos de las condiciones climáticas extremas.












