El cobre, el "sueldo de Chile", ha experimentado un notable aumento de valor este año, alcanzando máximos históricos que superan los US$12.600 la tonelada en Londres y los US$5,75 la libra en Nueva York. Esta alza se debe principalmente a dos factores clave: las paralizaciones y disrupciones en importantes minas a nivel global, como El Teniente en Chile y Grasberg en Indonesia, y los renovados temores por un posible arancel al cobre impuesto por el expresidente Donald Trump en 2026.
Según datos de la Bolsa de Metales de Londres, el valor de la tonelada de metal rojo alcanzó los US$12.673,50 este martes, encaminado a cerrar así su mejor año desde 2009 tras romper varios máximos históricos. En Nueva York, el futuro de cobre Comex subió 3,39% hasta los US$5,75 la libra.
Esta situación representa una excelente noticia para las finanzas públicas de Chile, ya que se proyecta que el país podría obtener hasta US$4 mil millones extras para el Fisco si el precio promedio del cobre en 2026 se mantiene en US$5,5. Según la economista de Libertad y Desarrollo (LyD), Macarena García, cada centavo de dólar extra en el precio promedio significa unos US$27 millones adicionales para el Fisco por ingresos vía Codelco y grandes mineras.
Más allá de los ingresos fiscales, el alza del cobre también ha tenido un impacto positivo en el tipo de cambio, sirviendo para contener al dólar. Al cierre de esta jornada, el billete verde despidió el 2025 en los $899,15, una caída de -$16,35 frente al lunes y concluyendo así el peor año para la divisa en Chile desde 2009.
Sin embargo, no todo es color de rosa. Existe la preocupación por un posible arancel al cobre que el expresidente Donald Trump podría imponer en 2026. Según la información revelada por la Casa Blanca, la tasa empezaría en enero de 2027 con un 15%, para aumentar al 30% en enero de 2028. Esto podría tener un impacto significativo en las exportaciones chilenas y en los ingresos fiscales.
A pesar de estos desafíos, el alza sostenida del cobre representa una gran oportunidad para Chile, especialmente en un contexto de mayor demanda por el avance en la electrificación de vehículos, energías verdes, almacenamiento energético y uso en centros de datos y chips para Inteligencia Artificial (IA). Sin duda, el "sueldo de Chile" seguirá siendo un activo clave para las finanzas públicas y la economía del país.


