El Centro Nacional Electoral (CNE) de Honduras ha declarado a Nasry Asfura, candidato del Partido Nacional, ganador de las elecciones presidenciales celebradas el pasado 30 de noviembre en el país centroamericano, en un clima de tensión por las denuncias de fraude de otros aspirantes a la Presidencia hondureña.
Según la declaración emitida por el CNE, Asfura ha recabado 1.479.748 votos "válidos", lo que representa el 40,27% de los sufragios, por delante de Salvador Nasralla, que obtiene un 39,53%, y de la candidata de LIBRE, Rixi Moncada, con un 19,19%.
Sin embargo, el proceso electoral ha estado marcado por la polarización y la complejidad, lo que ha afectado el trabajo de las autoridades electorales. La Misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha advertido de "demoras en la gestión del material replegado y limitaciones en la implementación de soluciones tecnológicas para el procesamiento de los resultados", aunque ha señalado que "no comprometieron la integridad de la elección".
Pese a ello, el candidato Salvador Nasralla ha denunciado que la declaración presidencial "es ilegal" y ha afirmado que "había un algoritmo donde siempre se le ponía la cifra más alta al Partido Nacional". Por su parte, Marlon Ochoa, consejero del CNE por parte de la formación oficialista LIBRE, ha acusado a la presidenta del ente, Ana Paola Hall, y a la representante del Partido Nacional, Cossette López, de "imponer desde una embajada la declaratoria final de elección presidencial sin haber concluido el conteo de votos y sin siquiera haber resuelto las denuncias y demandas de recuento".
La OEA, por su parte, ha afirmado que "toma nota de la declaración de resultados" del CNE y ha señalado que "es consciente de las dificultades experimentadas durante el proceso electoral", al tiempo que se ha mostrado abierta a colaborar con las autoridades hondureñas para "apoyar una transferencia de poder pacífica y conforme a la ley, en el mejor interés del pueblo hondureño".


