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Jóvenes criminales japoneses superan a la histórica Yakuza con estafas y violencia

Esta nueva forma de criminalidad, que permite a los capos permanecer ocultos tras mensajes cifrados, eclipsa hoy a los delincuentes de la vieja escuela.

Jóvenes criminales japoneses superan a la histórica Yakuza con estafas y violencia

La mafia japonesa tradicional, conocida como Yakuza, está siendo desplazada por una nueva generación de grupos criminales más jóvenes, tecnológicos y violentos. Estos nuevos grupos, llamados "tokuryu", se dedican principalmente al fraude organizado y a cometer delitos violentos contra personas vulnerables, una práctica que choca con el código de honor de los Yakuzas.

A través de una correspondencia con la AFP desde su celda de prisión, Takanori Kuzuoka, un joven de 28 años que formó parte de estos grupos, brindó una visión extraordinaria del interior de los "tokuryu". Estos operan de manera descentralizada y anónima, formando "equipos de proyecto" ad hoc para cometer delitos específicos, lo que dificulta que la policía pueda llegar a los cabecillas.

A diferencia de los Yakuzas, que tienen una estructura jerárquica y un código de honor que les impide atacar a los débiles, los "tokuryu" no tienen reparos en cometer fraudes a gran escala contra personas mayores o en llevar a cabo robos violentos, como el que llevó a Kuzuoka a la cárcel.

Estas nuevas organizaciones criminales han logrado atraer a una generación más joven que ya no se siente atraída por el "glamour" de los Yakuzas. "No les gusta estar encadenados" por las restricciones de la vieja mafia, prefieren la flexibilidad y la falta de reglas de los "tokuryu", explica un delincuente de alto rango aliado a los Yakuzas.

Las autoridades japonesas consideran que el fraude organizado, la principal actividad de los "tokuryu", le ha costado a la sociedad nipona unos 470 millones de dólares solo en los primeros siete meses de 2022, superando ya el récord histórico del año pasado. La lucha contra estas nuevas redes criminales es ahora la "máxima prioridad" para la policía de Tokio.

Aunque los Yakuzas intentan mantener su influencia, algunos de sus miembros de rango inferior se ven tentados a colaborar con los "tokuryu" a cambio de una parte de sus ganancias. Sin embargo, los jefes de los clanes Yakuzas advierten a sus subordinados que no se involucren en el fraude, ya que consideran que ganar dinero engañando a la gente no es lo que deben hacer.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades, los expertos advierten que estas nuevas mafias representan una "seria amenaza" para la seguridad pública en Japón, al ser más difíciles de desmantelar que la tradicional Yakuza.

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