Los microbios tienen una capacidad sorprendente para sobrevivir en las condiciones más extremas de la Tierra, incluyendo el entorno inhóspito que se produce después de una erupción volcánica. Un nuevo estudio publicado en Communications Biology documenta por primera vez cómo estos diminutos organismos logran colonizar la lava apenas se ha enfriado.
El equipo de investigadores, liderado por Nathan Hadland de la Universidad de Arizona, realizó observaciones en Islandia durante las erupciones del volcán Fráglagsfjall entre 2021 y 2023. Descubrieron que, a horas y días de la solidificación de la lava, ésta era rápidamente poblada por una primera generación de microbios "rudos y crudos" que lograban sobrevivir a las condiciones iniciales.
"La lava que surge del suelo está a más de 1.000 °C, por lo que obviamente es totalmente estéril", explicó Hadland. "Es una pizarra en blanco que brinda un laboratorio natural para que podamos entender cómo van colonizándola los microbios".
A medida que pasa el tiempo y las condiciones se vuelven menos extremas, más microbios "se mudan" a la nueva comunidad, llegando principalmente a través del agua de lluvia y desde las áreas adyacentes. Aunque la comunidad microbiana sufrió un poco durante el invierno, en general se mantuvo estable a lo largo del período de investigación.
"Eso no lo esperábamos", dijo Solange Duhamel, coautora del trabajo y bióloga de la Universidad de Arizona. "La lava aquí se cuenta entre las biomasas más bajas de toda la Tierra, pero en nuestras muestras vimos que la colonizaban rápidamente organismos unicelulares".
Para los investigadores, este hallazgo tiene importantes implicaciones, no solo en términos de la evolución de las comunidades biológicas en la Tierra, sino también en lo que respecta a la posibilidad de que procesos similares puedan darse en Marte. Aunque los volcanes del planeta vecino parecen mantenerse estables, la ciencia sabe que no es imposible que organismos diminutos busquen su hogar en lava que acaba de solidificar.
Además, la actividad volcánica inyecta calor en el sistema del planeta, liberando gases volátiles, lo que podría haber creado períodos transitorios de habitabilidad en el pasado marciano, según los investigadores. Sin embargo, advierten que todo lo que se supone de Marte no es más que eso: suposición.
En cualquier caso, este estudio constituye una demostración de que la vida en su escala más diminuta logra sobrevivir como protagonista de una de las más grandes hazañas de la naturaleza: la colonización de un entorno completamente nuevo y hostil.

