El gobierno de Nicolás Maduro inició este jueves con el pago del bono Contra la Guerra Económica para los jubilados de la administración pública, correspondiente al mes de diciembre, a través de la Plataforma Patria.
El monto depositado asciende a 30.240 bolívares, equivalentes a 108,16 dólares según el tipo de cambio vigente del Banco Central de Venezuela (BCV). Este bono representa un aumento de 15,38% respecto al pago de noviembre de 2025, que fue de 26.208 bolívares.
Asimismo, los jubilados recibirán la Bonificación de Fin de Año, que equivale a Bs. 3.780 o 13,52 dólares al tipo de cambio oficial del BCV, sumando un refuerzo adicional a sus ingresos de diciembre.
Los beneficiarios recibirán una notificación vía mensaje de texto desde el número corto 3532, indicando el abono en su Monedero Patria. De esta manera, el gobierno de Maduro busca aliviar la difícil situación económica que enfrentan los jubilados venezolanos.
La medida se produce en un contexto de alta inflación y devaluación de la moneda local, lo que ha erosionado significativamente el poder adquisitivo de los pensionados. Según datos del BCV, la inflación interanual en Venezuela alcanzó el 155,8% en noviembre, una de las más altas del mundo.
Analistas consultados señalan que, si bien este aumento del bono representa un esfuerzo por parte del gobierno, sigue siendo insuficiente para cubrir las necesidades básicas de los jubilados, quienes deben lidiar con la escasez de productos y servicios, así como con los altos precios.
"El bono es un paliativo, pero no resuelve el problema de fondo. Los jubilados siguen teniendo dificultades para acceder a alimentos, medicinas y servicios básicos", explicó el economista Asdrúbal Oliveros.
Por su parte, el gobierno ha defendido la política de bonos como una forma de proteger a los sectores más vulnerables de la población ante la crisis económica. Sin embargo, la oposición y organismos internacionales han criticado la falta de transparencia y la ineficacia de estos programas sociales.
En medio de este escenario, los jubilados venezolanos continúan enfrentando una dura realidad, a la espera de que el gobierno implemente medidas más efectivas para garantizar su bienestar y calidad de vida.


