Una mujer de 28 años, identificada como Nely R. L., fue liberada y se encuentra nuevamente en su domicilio tras haber sido reportada como secuestrada en la zona de Manco Kapac, ubicada en el municipio de Entre Ríos. A pesar de que la víctima ya está a salvo, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) ha mantenido abierta una investigación de oficio para esclarecer los hechos y determinar las circunstancias exactas de su cautiverio.
El director departamental de la Felcc, el coronel Erick Peralta, informó que el proceso investigativo enfrenta una dificultad significativa: la familia de la mujer no ha presentado una denuncia formal y se ha mostrado reacia a colaborar con las autoridades. Tanto la víctima como sus allegados se resisten a proporcionar información detallada sobre cómo se produjo la liberación y qué sucedió durante el tiempo en que la mujer estuvo privada de su libertad.
Ante esta situación, el coronel Peralta fue enfático al señalar que la ley permite que la investigación continúe independientemente de la voluntad de los involucrados. "Este va a ser investigado de oficio, toda vez que independientemente de que hayan llegado a transar o hayan llegado a pagar el referido rescate, esto no involucra que se deje de investigar", afirmó la autoridad policial.
La estrategia legal de la Felcc para avanzar en el caso consiste en convocar a Nely R. L. a declarar, aunque no lo haga en calidad de víctima. El jefe policial explicó que, si bien no pueden obligarla a intervenir directamente como la parte agraviada si ella no lo desea, sí pueden requerir su testimonio bajo otra figura jurídica. “No podemos obligarle a ella a declarar como víctima como tal, pero sí como testigo. En este caso va a ser convocada como testigo por el delito de secuestro”, puntualizó Peralta.
El crimen se registró la noche del martes 8 de septiembre, aproximadamente a las 19:27, en la zona de Manco Kapac. De acuerdo con los análisis realizados a las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona, el operativo de secuestro fue ejecutado por varios hombres que llegaron a bordo de un vehículo. Los sujetos descendieron de la unidad e ingresaron por la fuerza al domicilio de la mujer, para luego sacarla violentamente del inmueble.
Los reportes preliminares indican que los captores utilizaron una vagoneta tipo Noah y, en un intento de amedrentar o engañar a los presentes, vestían prendas que llevaban la inscripción “Policía”. Durante el violento suceso, se habría registrado al menos un disparo, lo que incrementó la peligrosidad del hecho. En el lugar del crimen, los investigadores recolectaron evidencia balística crucial: un proyectil calibre 9 milímetros y un casquillo de un arma larga calibre 5.56. Estos elementos han sido integrados al expediente y serán fundamentales para determinar el tipo de armamento utilizado por los criminales.
Tras extraer a la mujer de su hogar, los sospechosos huyeron con rumbo desconocido. A raíz de este evento, comenzaron a circular versiones extraoficiales que sugerían que los responsables del secuestro habrían exigido la suma de 200.000 dólares estadounidenses para liberar a la joven. No obstante, la Policía Boliviana ha sido cautelosa y no ha confirmado hasta el momento si dicho monto fue solicitado o si se efectuó algún pago para concretar la liberación.
El coronel Peralta reiteró que uno de los objetivos principales de la investigación es establecer si existió una negociación económica, un pago de rescate y, sobre todo, identificar a los autores materiales e intelectuales de la privación de libertad. “Se va a seguir investigando, pero sin la participación de las víctimas”, sostuvo el jefe policial, subrayando la complejidad de resolver el caso sin la cooperación de los afectados directos.
En las próximas etapas de la investigación, la Felcc se centrará en reconstruir la ruta utilizada por los presuestros secuestradores y en utilizar las herramientas forenses y tecnológicas disponibles para establecer la identidad de los hombres que ingresaron al domicilio.
Este caso se produce en un contexto preocupante para la seguridad regional, ya que en Cochabamba la Policía ha reportado otros casos de secuestro ocurridos durante el año 2026. Esta situación ha puesto bajo estrecha vigilancia las modalidades operativas utilizadas por grupos criminales, especialmente en el Trópico y otras zonas estratégicas del departamento, donde la privación de libertad parece haberse convertido en una herramienta de extorsión recurrente.




