La Corte Suprema de Justicia ha puesto fin a un histórico proceso judicial contra el médico Aníbal Lotocki, dejando firme y de forma definitiva la condena en su contra. El fallo del máximo tribunal implica que el profesional de la salud deberá cumplir una pena de 8 años de prisión, sumado a una inhabilitación para ejercer la medicina por un periodo de 10 años. Esta resolución llega luego de que Lotocki fuera hallado culpable de haber provocado lesiones graves reiteradas en diversas pacientes.
A pesar de la gravedad del fallo y de encontrarse ya privado de su libertad, el médico ha vuelto a generar controversia, aunque esta vez en el plano personal. Lotocki rompió el silencio para enviar un saludo de cumpleaños a su esposa, Majo Favaron. El mensaje, que fue compartido por la propia Favaron a través de sus redes sociales, ha captado la atención del público por el tono reflexivo y optimista que emplea el condenado frente a su situación judicial.
En la misiva, Lotocki escribió: "Algunos miran hacia atrás y ven ruinas... nosotros, mi amor, vemos semillas". El médico hizo referencia al tiempo transcurrido y al impacto de la separación física, añadiendo que, después de tres años, aunque la distancia haya cambiado muchas cosas, no pudo alterar su forma de mirar la vida. Finalizó el saludo expresando su afecto hacia su pareja con la frase: "Feliz cumple, Majo. Te ama, Aníbal".
Más allá del saludo afectuoso, el texto compartido revela un estado de introspección del médico sobre su actual encierro. Lotocki se mostró pensativo sobre la naturaleza de su aislamiento, afirmando que la soledad posee la ventaja del "silencio reflexivo", al cual describió como un tesoro que pocas personas logran conocer. En este espacio, el condenado manifestó haberse cuestionado sobre el uso de su tiempo, concluyendo que la soledad puede ser un espacio fértil de descubrimiento. Para el médico, su situación no representa una condena, sino más bien una "pausa sagrada para recomenzarse con uno mismo".
El camino hacia esta sentencia definitiva estuvo marcado por el testimonio y el sufrimiento de varias mujeres que denunciaron las prácticas del profesional. Entre las voces más prominentes estuvo la de Silvina Luna, modelo y actriz, quien fue fundamental para visibilizar el caso. Luna padeció hipercalcemia e insuficiencia renal crónica como consecuencia directa de los procedimientos realizados por Lotocki, complicaciones que finalmente le provocaron la muerte en agosto de 2023.
Asimismo, Pamela Sosa, quien fue pareja del médico, se mantuvo como una querellante activa en los tribunales. Sosa impulsó las denuncias penales tras detectar que su salud había sufrido graves daños debido a las intervenciones. A ella se sumó la figura mediática Stefy Xipolitakis, quien también formó parte de la querella al confirmar que padecía afecciones físicas crónicas provocadas por el material inyectado en su cuerpo.
Otro caso relevante fue el de Gabriela Trenchi, empresaria textil que sufrió severas complicaciones de salud. En el caso de Trenchi, la Justicia no solo consideró las lesiones, sino que sumó la figura de estafa, ya que se determinó que el médico le practicó intervenciones que no habían sido acordadas previamente.
Los tribunales acreditaron que Aníbal Lotocki causó intencionadamente un riesgo indebido en los cuerpos de sus pacientes. El método consistió en el uso de sustancias de relleno sintéticas aplicadas en volúmenes no autorizados. Estas acciones provocaron la formación de granulomas, alteraciones metabólicas y lesiones irreversibles que deterioraron permanentemente la calidad de vida de las denunciantes, llegando al extremo fatal en el caso de Silvina Luna debido a una severa falla renal.
Aunque la confirmación de la pena por estafa y lesiones graves consolida el escenario judicial más adverso para Lotocki, su situación legal no ha concluido. El médico aún debe enfrentar otros procesos de extrema gravedad, destacando especialmente el juicio que cursa por el homicidio de Cristian Zárate, causa en la cual se encuentra imputado por homicidio simple.





