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La amenaza de la resistencia a los antibióticos: tragedias familiares que exponen una crisis global

La resistencia a los antimicrobianos (RAM) es uno de los desafíos de salud global del siglo XXI.

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La amenaza de la resistencia a los antibióticos: tragedias familiares que exponen una crisis global

El doctor Felix Liauw, pediatra de 40 años, aún recuerda el momento en que sostuvo por primera vez a su hijo, Obelix. Para él, el pequeño era un "milagro" que llegó tras siete años de intentos para concebir. Sin embargo, la alegría inicial se transformó rápidamente en una lucha desesperada por la supervivencia del lactante.

Obelix comenzó a presentar síntomas preocupantes de forma temprana: rechazo a la comida, vómitos y diarrea persistente tras cada toma de biberón, llegando a ocurrir hasta ocho veces al día. A pesar de que su esposa modificó su dieta al sospechar una alergia a la leche materna, el cuadro clínico no mejoró. A las dos semanas de vida, el bebé tuvo que ser ingresado en la unidad de cuidados intensivos neonatales para ser rehidratado.

La situación de Obelix fue crítica. El pequeño presentaba una necesidad constante de alimento, pero no lograba retenerlo. Tras consultar con una nutricionista pediátrica y probar fórmulas lácteas especiales sin éxito, su peso descendió de 2,4 kg a 2,2 kg. Al mes de edad, se le colocó una sonda de alimentación y se le diagnosticó una infección intestinal en un hospital de Yakarta, donde los médicos intentaron controlar la infección con diversos antibióticos sin obtener resultados.

Los análisis de sangre revelaron que Obelix padecía el síndrome del intestino corto congénito, un trastorno poco común que dificultaba la digestión de alimentos, lo que derivó en una hospitalización prolongada. El cuadro se complicó con una sepsis, una reacción extrema a una infección, y la falta de respuesta a los antibióticos recetados llevó al fallecimiento del pequeño el 12 de febrero de 2020, a los tres meses y dos semanas de edad. Para sus padres, la sucesión de eventos fue una prueba clara de la influencia de la resistencia a los antimicrobianos (RAM) en su muerte.

La resistencia a los antimicrobianos es uno de los desafíos de salud más críticos del siglo XXI. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este fenómeno ocurre cuando bacterias, virus, hongos y parásitos mutan, haciendo que los medicamentos pierdan su eficacia. Aunque es un proceso natural, su aceleración representa una amenaza mortal. La historia documenta que investigadores de Oxford ya observaban bacterias capaces de destruir la penicilina hace un siglo, y en la década de 1980 se detectó la propagación de cepas multirresistentes a nivel mundial.

Las cifras son alarmantes: en 2021, la resistencia a los antimicrobianos se relacionó con 4,7 millones de muertes en todo el mundo. La OMS estima que para el año 2050, esta cifra podría alcanzar los 39 millones de muertes anuales. Entre los principales motores de esta crisis se encuentra el uso excesivo de antibióticos en humanos y en la agricultura, lo que facilita la aparición de "superbacterias".

En Estados Unidos, la historia de Mallory Smith ilustra este peligro. Smith falleció a los 25 años debido a una infección que los antibióticos no pudieron combatir. Diagnosticada con fibrosis quística a los tres años, desarrolló una infección por la bacteria B. cepacia, la cual resistía la mayoría de los tratamientos. Tras casi 70 hospitalizaciones y un trasplante de pulmón que no logró erradicar la infección, Smith murió en noviembre de 2017.

Antes de su muerte, se le administró terapia con bacteriófagos, un tratamiento experimental que utiliza virus naturales para atacar bacterias. Aunque la autopsia de Smith mostró que la terapia comenzaba a surtir efecto, no fue suficiente para salvarla. La terapia con fagos se perfila como una posible solución, aunque su uso es limitado debido a la dificultad de encontrar el fago adecuado para cada paciente y al riesgo de provocar respuestas inflamatorias graves.

La crisis de la RAM también tiene un fuerte componente regulatorio y económico. Mientras la Unión Europea ha prohibido el uso de antibióticos como agentes de crecimiento en animales, Estados Unidos aún permite esta práctica, registrando un aumento del 16 % en la venta de antimicrobianos para animales entre 2023 y 2024.

Expertos como el Dr. Xin Deng señalan que, aunque los gérmenes circulan globalmente, la diferencia entre países radica en los recursos para combatirlos, como la capacidad de diagnóstico y la infraestructura de saneamiento. Además, se estima que para 2050, la resistencia a los antimicrobianos podría provocar pérdidas anuales de 1,7 billones de dólares en el PIB mundial.

Actualmente, más de 170 países trabajan en planes de acción. La OMS ha establecido una estrategia para reducir las muertes relacionadas con la RAM en un 10 % para el año 2030, enfocándose en reducir el uso de antimicrobianos en la alimentación y mejorar la vigilancia sanitaria global.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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