La ciudad de Guayaquil enfrenta el reto de preservar y poner en valor sus estructuras centenarias, las cuales sobreviven principalmente en el casco central y el sur de la urbe. Debido a que la ciudad ha sido históricamente afectada por diversos incendios, sus edificaciones patrimoniales apenas alcanzan un siglo de existencia. A pesar de ser estructuras jóvenes en comparación con el legado arquitectónico de otras metrópolis mundiales, ya poseen la edad suficiente para requerir una política de Estado enfocada en su cuidado, preservación y reconocimiento como pilares de la historia local.
De acuerdo con el arquitecto e historiador Javier Castillo, el inventario de estas edificaciones sobrevivientes es claro y se localiza mayoritariamente en las zonas centro y sur de la urbe. Entre los puntos destacados se encuentra la Iglesia de San José, situada en la calle Eloy Alfaro, así como las casas ubicadas en los sectores de Santa Ana y el cerro del Carmen, las cuales superan los cien años de antigüedad.
Ante este escenario, Leticia Sánchez, experta en turismo, sostiene que la preservación de estas obras arquitectónicas debe trascender la simple declaratoria formal. Para lograr un impacto real, Sánchez propone la implementación de la denominada 'Ruta 100', un circuito turístico diseñado para conectar al ciudadano con su legado. Este proyecto tendría como punto de partida la Plaza Centenario, espacio emblemático que conserva la esencia del Guayaquil republicano y que, según la especialista, debe funcionar como el ancla operativa de toda la iniciativa.
La implementación de esta ruta requeriría un trabajo de infraestructura concreto. Sánchez sugiere la adición de señalética adecuada, el impulso de recorridos nocturnos y el establecimiento de programas escolares durante el día. La especialista cuestiona la situación actual de la Plaza Centenario, la cual cierra sus puertas a las siete de la noche por temor a la inseguridad, señalando que es contradictorio que un bien patrimonial no pueda ser utilizado debidamente por falta de una conexión efectiva con la tradición guayaquileña.
Otro de los desafíos fundamentales es la rehabilitación técnica e integración de los inmuebles. Específicamente, las estructuras ubicadas en las calles 9 de Octubre y Escobedo requieren una restauración técnica profunda. Para alcanzar este objetivo, la experta recomienda emular modelos de gestión exitosos de países como Chile, Colombia, Perú o Argentina, donde se han consolidado barrios temáticos. Asimismo, sugiere observar el ejemplo de España e Italia, naciones que permiten que el público acceda a sus obras patrimoniales mientras estas se encuentran en etapa de restauración, fomentando así el sentido de pertenencia de la población local.
En cuanto a otros monumentos, destaca la cárcel municipal, una estructura icónica por haber sido construida con hormigón armado. Aunque actualmente se encuentra bajo la administración de la Universidad de las Artes, hasta el momento no se ha desarrollado ningún proyecto para su intervención.
Por otro lado, la experta critica la actual falta de planificación municipal, citando como ejemplo lo sucedido con el histórico Palacio de Cristal durante las festividades de fundación de la ciudad en julio. Según Sánchez, el sector sur del mercado de cristal permaneció cerrado e inaccesible al público, lo que provocó que el flujo de personas en el malecón se viera congestionado, desaprovechando un espacio que podría haber servido para la recreación.
Para garantizar la viabilidad de la 'Ruta 100' a largo plazo, se considera vital la articulación entre las direcciones municipales de Ambiente, Patrimonio Cultural y Turismo. Como complemento a esta gestión, se propone retomar los recorridos peatonales gratuitos para fortalecer la identidad ciudadana. Además, se plantea la modernización de la señalética mediante la instalación de códigos QR de gran tamaño en las fachadas. Esta medida tecnológica busca reemplazar las antiguas placas metálicas de la administración de León Febres-Cordero por un sistema de acceso directo a la información, permitiendo que las nuevas generaciones se conecten con su historia de manera visual e interactiva.

