El presidente de Colombia, Gustavo Petro, arribó a la capital cubana para llevar a cabo una visita oficial a la isla, donde fue recibido por su homólogo, el presidente Miguel Díaz-Canel. Este desplazamiento representa el último periplo por el exterior del mandatario colombiano en su calidad de jefe de Estado. El encuentro se desarrolla en un marco de diálogo bilateral y reafirmación de vínculos diplomáticos entre ambas naciones.
Las actividades oficiales comenzaron en el Palacio de la Revolución, ubicado en La Habana. En este recinto, ambos mandatarios cumplieron con el protocolo diplomático, pasando revista a la guardia de honor y presentando a las delegaciones que acompañan a cada uno de los gobiernos. Tras estos actos protocolarios, los presidentes sostuvieron una serie de conversaciones oficiales enfocadas en la agenda común de ambos países.
La visita, que se extenderá hasta el próximo 1 de agosto, fue coordinada a partir de una invitación extendida por Miguel Díaz-Canel. De acuerdo con la información oficial, este encuentro constituye una oportunidad fundamental para que Colombia y Cuba reafirmen su compromiso compartido con la integración de las naciones latinoamericanas y caribeñas, así como su apoyo mutuo hacia la paz, el multilateralismo y la búsqueda del desarrollo sostenible en la región.
Como parte de su agenda, Gustavo Petro rindió un homenaje al héroe nacional de Cuba, José Martí, mediante la entrega de una ofrenda floral. En este acto simbólico, el presidente colombiano estuvo acompañado por la viceministra de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal, además de otros altos funcionarios de la Cancillería cubana, subrayando la importancia de los vínculos históricos y culturales.
Un punto relevante de esta visita es la decisión previa del mandatario colombiano de modificar su agenda internacional. A través de su cuenta en la red social X, Petro aseguró que desistió de asistir a una cita programada en Estados Unidos para priorizar su viaje a la isla caribeña. El presidente describió a Cuba como un lugar que considera vital para la soberanía nacional y para la lucha por la vida en el Caribe, refiriéndose específicamente a la nación caribeña como "la Cuba agredida".
En sus mensajes públicos, el gobernante sudamericano manifestó una postura firme en contra de cualquier escenario bélico en la zona. Petro expresó su oposición a una guerra en el Caribe y criticó el uso de misiles dirigidos contra supuestos narcos, argumentando que tales acciones terminan afectando a gente humilde. El mandatario reflexionó sobre la situación actual, denunciando que se hable de invasiones y misiles contra la isla.
Para respaldar su postura, Petro resaltó las contribuciones de Cuba al bienestar de Colombia y del mundo. Mencionó que Cuba ha educado a dos mil médicos y médicas colombianas y que el país caribeño desempeñó un papel relevante en la materialización de la paz en Colombia mediante su apoyo en las negociaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). Asimismo, destacó la labor sanitaria de la isla, que salvó a cientos de miles de personas globalmente gracias a la creación de su vacuna contra la Covid-19.
El presidente colombiano fue enfático al señalar que ni los misiles, ni las invasiones, ni los bloqueos representan soluciones reales a los problemas de la humanidad. En este sentido, afirmó que el voto de su pueblo fue por la paz y sostuvo que los bloqueos constituyen violaciones generalizadas de los derechos humanos.
En su calidad de presidente de Colombia y considerando que su país preside el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Petro reiteró su mensaje a favor de la paz mundial. Exhortó a que se establezca un diálogo entre civilizaciones que permita la inclusión de América Latina y el Caribe en pie de igualdad.
No obstante, este clima de cooperación contrasta con las declaraciones del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella. El mandatario entrante ha anunciado que romperá los vínculos diplomáticos con La Habana una vez que asuma el poder el próximo 7 de agosto. Esta postura fue rechazada tajantemente por la Cancillería cubana, que calificó tales declaraciones como un acto de subordinación a la política de agresión impulsada por los Estados Unidos.
A pesar de las tensiones proyectadas por el cambio de gobierno en Colombia, actualmente La Habana y Bogotá mantienen lazos estrechos de amistad, los cuales están fundamentados en el respeto mutuo y la cooperación técnica y política en diversos ámbitos de interés común.


