El Gobierno de España informó este viernes que ha logrado contener un flujo masivo de inmigrantes que se dirigía hacia el enclave español de Ceuta, en el norte de África. Miles de personas, que habían logrado cruzar la frontera tanto por tierra como por mar, han comenzado a regresar de manera voluntaria a territorio marroquí.
La situación en los puntos de acceso ha sido crítica. Las fuerzas de seguridad marroquíes han intervenido para repeler a las multitudes utilizando cassetetes y gas lacrimógeno en las puertas de Ceuta, en un intento por evitar que más personas ingresaran al pequeño territorio español que se extiende desde Marruecos hacia el Mediterráneo. Reportes de la agencia Reuters confirman la presencia de policías marroquíes con equipo antidisturbios y el despliegue de camiones con cañones de agua. En el lugar también se han registrado disturbios que dejaron como saldo el resto carbonizado de un autobús y siete automóviles.
Respecto a las cifras del desplazamiento, existen discrepancias entre las fuentes oficiales. El Ministerio del Interior de España reportó que aproximadamente 50.000 personas cruzaron la frontera desde la mañana del jueves, estimando que unas 25.000 ya han dado media vuelta. Por su parte, Juan Jesús Vivas, jefe del gobierno local de Ceuta, afirmó que la cifra de personas que atravesaron la frontera asciende a 60.000 y denunció que 34 personas han muerto. Previamente, las autoridades españolas habían informado del hallazgo de 19 cuerpos en el agua.
En el frente operativo, vehículos militares españoles se desplegaron a lo largo de diversos tramos de la frontera. Mientras tanto, cientos de inmigrantes fueron vistos retornando a Marruecos a través de los puestos fronterizos y agujeros en la valla. Algunos de ellos justificaron su regreso alegando la imposibilidad de encontrar alimento o refugio en Ceuta. Un joven marroquino originario de Tánger declaró a Reuters que no había comido nada desde el almuerzo del día anterior, a pesar de contar con dinero, cuestionando la viabilidad de su travesía.
El primer ministro de España, Pedro Sánchez, se trasladó este viernes a Ceuta, donde fue recibido con insultos por parte de manifestantes. El mandatario calificó la entrada masiva como "una violación de la soberanía territorial de España" y aseguró que se están acelerando los procesos de repatriación de quienes ingresaron ilegalmente, contando con la total cooperación de Marruecos.
Ceuta y Melilla representan los únicos puntos de frontera terrestre de la Unión Europea con el continente africano. Aunque ambas ciudades enfrentan picos periódicos de intentos de cruce, la escala del flujo registrado este jueves ha parecido sin precedentes. Al respecto, la asociación de la Guardia Civil (AUGC) señaló a través de una publicación en X que la falta de personal policial para monitorear la valla durante el aumento repentino del jueves impidió contener la corrida inicial.
Asimismo, el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, sugirió que un factor contribuyente pudo ser una decisión de la Suprema Corte de España emitida a principios de este mes. Dicha resolución establece que los inmigrantes interceptados en el mar mientras intentan llegar a Ceuta o Melilla no pueden ser devueltos sumariamente bajo reglas especiales.
Este incidente ha profundizado las divisiones políticas dentro de la Unión Europea. Líderes de diversos países exigieron que España garantizara la contención del evento. Partidos de derecha en el continente han culpado el incidente a las políticas migratorias flexibles de España, citando específicamente una anistía concedida a cientos de miles de inmigrantes irregulares durante este año.
La respuesta internacional ha sido severa. Francia anunció que intensificará las fiscalizaciones en su frontera con España. El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, confirmó que ya emitió instrucciones para reforzar inmediatamente las verificaciones, a pesar de que los controles internos en la zona Schengen suelen estar prohibidos salvo circunstancias excepcionales.
Por su parte, Italia ha adoptado una postura aún más rígida. La primera ministra Giorgia Meloni afirmó que su país está preparado para intervenir con medidas extraordinarias, incluyendo la posible suspensión de la participación de España en el régimen de fronteras abiertas del Espacio Schengen. El ministro de Relaciones Exteriores italiano, Antonio Tajani, sostuvo que la política de anistía española ha incentivado el tráfico de personas, declaración que llevó a España a convocar al embajador italiano para presentar una protesta formal.
En el contexto electoral francés, Marine Le Pen, candidata a la presidencia por el partido Reunión Nacional, afirmó que, de ganar las elecciones el próximo año, restringirá la libre circulación del Acuerdo de Schengen únicamente a los ciudadanos europeos.
Mientras tanto, en el lado marroquino, la ciudad de Fnideq registró la entrada de miles de inmigrantes durante la madrugada. A pesar del refuerzo en la seguridad, grupos de personas intentaron bordear la valla a través de la costa. Entre los hopefuls se encontraban mujeres y niños, tanto de Marruecos como de países subsaharianos.
