Boca Juniors logró sellar su pasaje a los octavos de final de la Copa Sudamericana tras superar una serie sumamente compleja frente a O’Higgins. El conjunto argentino consiguió la clasificación mediante una tanda de penales que terminó 4-3 a su favor, luego de que el encuentro en territorio chileno finalizara con una derrota por 1-0. Este resultado dejó la llave empatada, ya que en el partido de ida, disputado en la Bombonera, el Xeneize se había impuesto por la misma diferencia.
Tras la culminación del encuentro, el entrenador Rodolfo Arruabarrena fue la única figura del equipo que se presentó ante los medios de comunicación para analizar lo sucedido. Según se informó, los jugadores habían recibido instrucciones claras de no brindar declaraciones en el campo de juego, aunque el volante Leandro Paredes rompió parcialmente esa consigna al acercarse brevemente a las cámaras de la transmisión oficial para compartir sus primeras impresiones.
En el inicio de la conferencia de prensa, el "Vasco" Arruabarrena no ocultó su malestar por el desempeño colectivo de su equipo. A pesar del alivio que supone haber avanzado de ronda, el técnico fue tajante al reconocer la superioridad del conjunto chileno durante gran parte del compromiso. "Nosotros teníamos que pasar. No me ha gustado la manera, hemos sufrido después de los 10 o 15 minutos del primer tiempo, hemos sufrido el partido y sólo a lo último llegamos a tener algunas situaciones, pero el rival fue superior", sentenció el entrenador.
El análisis de Arruabarrena fue profundamente autocrítico, extendiendo su mirada más allá de los resultados inmediatos. El DT subrayó que, si bien el objetivo primordial era clasificar debido a la delicada situación que atraviesa el club desde hace meses, la forma en que se logró el resultado no es sostenible en el tiempo. En sus palabras, "sabemos que de esta manera serán pocas las victorias que podamos conseguir", haciendo alusión indirecta al proceso crítico que ha vivido la institución, incluyendo la eliminación de la Copa Libertadores durante el primer semestre, evento ocurrido antes de su llegada al cargo, que dejó al equipo sin su meta principal del año.
El entrenador detalló que el equipo se mostró impreciso y errático durante el desarrollo del juego, señalando una falta de animo para proponer fútbol. "Nos ha faltado animarnos más a jugar y si bien el rival no ha tenido situaciones tan claras, nos ha complicado, tuvieron el dominio del partido... y en los penales se decantó de nuestra parte", contextualizó sobre el desenlace de la llave. Asimismo, recordó que lleva apenas un mes y medio al frente del plantel y que aún es necesario realizar un trabajo profundo para mejorar el nivel futbolístico. "No estoy contento, y los jugadores tampoco. Sí lo están por haber pasado, pero no por la actuación", añadió.
De cara al futuro inmediato, el equipo se trasladará desde Rancagua directamente hacia Rosario, donde enfrentará a Newell’s el próximo domingo por el Torneo Clausura. Arruabarrena enfatizó la urgencia de recuperar la competitividad en el ámbito local, recordando que el debut en el torneo fue un fracaso rotundo tras ser goleados 3-0 por Riestra. Para el técnico, es imperativo que los jugadores recuperen la confianza en su propia calidad, diferenciando la falta de "rebeldía" de una cuestión netamente "anímica".
En paralelo al análisis deportivo, surgió el tema de los refuerzos. Ante la baja por lesión de Adam Bareiro, el club busca incorporar un centrodelantero. Arruabarrena confirmó que está evaluando opciones junto al presidente Juan Román Riquelme, aunque admitió que la tarea "no es fácil". Se reveló que el Xeneize mantuvo tratativas por David Romero (Tigre), Luciano Gondou (CSKA de Moscú) y Lucas Passerini (Belgrano), pero que las posibilidades se habrían enfriado en las últimas horas debido a las altas pretensiones económicas de los clubes involucrados.
Finalmente, el camino de Boca en la Sudamericana continuará en la segunda semana de agosto, cuando se enfrente al Deportivo Recoleta. La serie comenzará con el Xeneize como local y se definirá siete días después en Paraguay. Sin embargo, el entrenador dejó claro que su prioridad absoluta es el corto plazo y la mejora inmediata para el próximo compromiso de liga.


