La carrera de la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, para alcanzar la Secretaría General de las Naciones Unidas ha sufrido un revés significativo. Durante este jueves, los países que integran el Consejo de Seguridad de la ONU realizaron una serie de "straw polls" o consultas informales en su sede de Nueva York, cuyos resultados ubican a la exmandataria en una posición desfavorable frente a otros aspirantes que buscan suceder al portugués António Guterres.
En este proceso de votación, los representantes de las 15 naciones que componen el Consejo de Seguridad emitieron sus votos bajo reserva. El mecanismo de estas consultas consiste en indicar si el país "alienta", "desalienta" o "no tiene opinión" respecto a los ocho candidatos que compiten por el cargo. Según informaron medios especializados en la cobertura de la entidad internacional, Bachelet quedó situada en un virtual cuarto lugar.
Los datos específicos, publicados por Passblue, revelan que solo seis países alentaron la posibilidad de que la chilena asuma la Secretaría General. Por otro lado, cinco naciones desalentaron su candidatura y cuatro optaron por no manifestar una opinión en favor ni en contra. Esta cifra contrasta drásticamente con la situación de la costarricense Rebeca Grynspan, quien lidera el sondeo con un panorama mucho más favorable: sumó 10 votos de aliento, solo uno en contra y cuatro votos neutrales.
Siguiendo en la tabla de resultados, la embajadora de Guyana ante la ONU, Carolyn Rodrigues-Birkett, se posicionó en el segundo lugar con cifras similares a las de Grynspan, obteniendo nueve votos a favor, dos en contra y cuatro sin opinión. En la tercera posición se ubicó el candidato argentino Rafael Grossi, cercano a Javier Milei, quien recibió siete apoyos favorables, dos votos en contra y seis abstenciones.
Bachelet comparte el cuarto lugar en cuanto a votos positivos con el expresidente de Senegal, Macky Sall, quien también obtuvo seis apoyos. Sin embargo, la diferencia radica en la resistencia que genera la candidatura del líder africano, quien recibió siete votos que desalientan su opción, uno más que la expresidenta chilena. En cuanto a los países que no emitieron juicio sobre Sall, fueron solo dos.
La parte final de la lista de candidatos la integran la ecuatoriana Maria Fernanda Espinosa, con cinco votos a favor, dos en contra y ocho sin opinión, y el representante de Uganda, Olara Otunnu, quien se inscribió en la contienda pocas horas antes de que se llevara a cabo esta primera votación informal.
Este resultado instala un escenario complicado para el entorno de Bachelet. Actualmente, su candidatura cuenta con el patrocinio de México y Brasil, luego de que el gobierno de Chile, bajo la decisión del Presidente José Antonio Kast, le retirara el respaldo que inicialmente le había otorgado Gabriel Boric en 2025.
A pesar de este revés, la exmandataria ha mantenido una agenda activa de diplomacia, habiéndose reunido y conversado con altos representantes de 14 de los 15 países que conforman el Consejo de Seguridad. Entre ellos se encuentran los diez países rotativos y sin poder de veto: Somalía, Liberia, República Democrática del Congo, Dinamarca, Letonia, Grecia, Panamá, Colombia, Bahréin y Pakistán. No obstante, el gran desafío permanece en los cinco miembros permanentes con poder de veto: Francia, China, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos. Este último, bajo la administración de Donald Trump, representa el pendiente más crítico para la chilena en una carrera que ahora se torna cuesta arriba.
Desde el círculo cercano a la expresidenta se mantiene el optimismo sobre la posibilidad de revertir estos números en futuros sondeos. La excanciller Antonia Urrejola explicó que el proceso de selección es "bien engorroso" y que esta primera medición es solo un sondeo inicial. Según Urrejola, la lógica del proceso es más de descarte que de elección inmediata, señalando que en el caso de Guterres fueron necesarias seis rondas y que en este proceso se esperan al menos cinco más.
Urrejola detalló que el verdadero punto de inflexión ocurre cuando el Consejo decide "mostrar las cartas" mediante papeletas de colores: los cinco miembros permanentes votan en rojo y los diez electos en blanco. En esa etapa, un "desaliento" en una papeleta roja se interpreta como un veto anunciado, definiendo quién queda definitivamente fuera de la competencia.
Mientras analiza los resultados con sus copatrocinadores, Michelle Bachelet se encuentra actualmente en Chile, preparando su próximo viaje a Uruguay. Allí, el 3 de agosto, participará en un nuevo debate junto a los demás candidatos a la Secretaría General de la ONU.
