La estructura de propiedad de Azul Azul, la entidad concesionaria encargada de la administración del club de fútbol de la Universidad de Chile, ha experimentado un giro drástico y repentino. A través de un hecho esencial presentado ante la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), la sociedad informó que la operación que había permitido a Michael Clark adquirir el control mayoritario de la organización ha quedado oficialmente sin efecto.
Este movimiento implica que la transferencia de propiedad llevada a cabo el pasado 13 de diciembre de 2024 ha sido revertida. Según el documento oficial firmado por José Ignacio Asenjo, gerente general de Azul Azul, las partes involucradas han acordado retroceder a la situación de propiedad que existía con anterioridad a la celebración de dicho contrato, anulando así los efectos legales y administrativos de la compraventa.
Los detalles técnicos de esta reversión se encuentran contenidos en el informe enviado a la CMF. En el documento se especifica que el liquidador concursal de Asesorías e Inversiones Sartor S.A., entidad que se encuentra en Procedimiento Concursal de Liquidación, informó a la sociedad sobre un acuerdo alcanzado mediante un instrumento privado con fecha 29 de julio de 2026. En dicho instrumento, se acordó con Inversiones Antumalal Limitada la resciliación de la compraventa realizada el 13 de diciembre de 2024.
Para entender la magnitud de esta operación, es necesario desglosar la estructura de inversión. Originalmente, a través de Inversiones Antumalal, Michael Clark había adquirido la cantidad de 6.354.981 cuotas de la serie única del Fondo de Inversión Privado Tactical Sport. Esta adquisición representaba el 90% de las cuotas de la serie única de dicho fondo. A su vez, el Fondo Tactical Sport es el propietario del 63,07% de las acciones Serie B de Azul Azul, lo que otorgaba a Clark la posición de controlador de la concesionaria. Con la resciliación del contrato, toda esta cadena de propiedad ha sido desarticulada, regresando las acciones y cuotas a su estado previo.
Este anuncio no ocurre en un vacío, sino que coincide con un escenario judicial crítico para Michael Clark. La noticia de la anulación de la compraventa se dio a conocer exactamente un día antes del inicio de la audiencia de formalización de cargos contra Clark y otros imputados, en el marco de las investigaciones relacionadas con el denominado Caso Sartor. De acuerdo con el análisis de la situación, este movimiento estratégico buscaría reducir la posibilidad de que se apliquen medidas cautelares más severas contra el expresidente de Azul Azul durante el proceso judicial.
Cabe destacar que la operación original de diciembre de 2024 no estuvo exenta de controversias desde su inicio. La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) cuestionó la validez y los procedimientos de dicha compraventa, llegando incluso a sancionar a Michael Clark por diversos incumplimientos relacionados con la operación. Además, la adquisición del control de Azul Azul derivó en una querella criminal en contra de Clark, basada en el presunto delito de omisión de la Oferta Pública de Adquisición (OPA), un mecanismo legal obligatorio cuando se adquiere un porcentaje significativo de una sociedad.
Finalmente, este cambio en la propiedad tiene consecuencias inmediatas en la gobernanza de la entidad. La salida de Michael Clark como controlador implica una reconfiguración total del directorio de Azul Azul. Los actuales directores que habían ingresado representando el bloque del 63,07% de las acciones —específicamente Cecilia Pérez, Cristian Aubert, Miguel Berr, Aldo Marín, Pablo Silva, Francisco Aylwin y Roberto Nahum— ven alterada su situación, ya que su llegada al directorio estaba vinculada directamente al control ejercido por Clark a través de Tactical Sport. Con la retroacción de la propiedad, la estructura administrativa de la concesionaria deberá ajustarse a la realidad anterior al contrato de diciembre de 2024.


