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Trump planea deportar ciudadanos cubanos a Uruguay

El Departamento de Estado, bajo el mando del secretario de Estado Marco Rubio, ha deportado a cubanos incluso a África. Ahora está negociando con un país sudamericano.

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Trump planea deportar ciudadanos cubanos a Uruguay
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El gobierno de Donald Trump, a través del secretario de Estado Marco Rubio, negocia actualmente con Uruguay para trasladar allí a ciudadanos cubanos deportados de Estados Unidos. Esta medida busca diversificar los destinos de salida, evitando la repatriación directa al país de origen. La estrategia ya ha sido aplicada previamente mediante traslados hacia el continente africano. Con este nuevo plan, la administración estadounidense expande su radio de acción hacia Sudamérica para formalizar acuerdos de recepción de migrantes en terceros Estados.

El gobierno de Estados Unidos, bajo la dirección del presidente Donald Trump, ha puesto en marcha un plan que contempla el traslado de ciudadanos cubanos deportados hacia el territorio de Uruguay. Esta medida se enmarca en una serie de gestiones diplomáticas y administrativas orientadas a reubicar a personas de nacionalidad cubana que han sido procesadas para salir del territorio estadounidense.

La ejecución de este plan recae directamente sobre el Departamento de Estado, la entidad encargada de la política exterior de los Estados Unidos. Actualmente, este departamento se encuentra bajo el mando del secretario de Estado, Marco Rubio, quien lidera las acciones coordinadas para concretar estos traslados. La gestión de Rubio en el Departamento de Estado es fundamental en este proceso, ya que es la instancia responsable de entablar los contactos y formalizar los acuerdos necesarios con las naciones receptoras.

Para comprender el alcance de esta iniciativa, es necesario observar las acciones que la administración ya ha llevado a cabo. Según la información disponible, el Departamento de Estado ha implementado previamente procesos de deportación de ciudadanos cubanos hacia destinos diversos, habiendo enviado incluso a personas hacia el continente africano. Este antecedente demuestra que la estrategia actual no se limita a la repatriación directa hacia el país de origen, sino que busca alternativas en terceros países para gestionar la salida de los deportados.

En este contexto, el gobierno de Estados Unidos ha expandido su radio de acción hacia el hemisferio sur. Se ha confirmado que el Departamento de Estado se encuentra en una fase de negociaciones activas con un país sudamericano. De acuerdo con los planes establecidos por el presidente Trump, dicho país es Uruguay. El objetivo de estas negociaciones es alcanzar un acuerdo que permita el envío de los deportados cubanos a suelo uruguayo, siguiendo la lógica de las operaciones ya realizadas en otras regiones del mundo, como ocurrió con los traslados a África.

La estructura de esta operación se basa en la capacidad de negociación del Departamento de Estado y la voluntad política de la administración de Donald Trump. El hecho de que se estén realizando gestiones con una nación sudamericana indica un cambio o una ampliación en la geografía de las deportaciones, trasladando el foco de las negociaciones desde África hacia América del Sur.

El proceso implica una coordinación estrecha entre el secretario de Estado Marco Rubio y las contrapartes diplomáticas en el país sudamericano seleccionado. Las negociaciones actuales buscan definir los términos bajo los cuales Uruguay recibiría a los ciudadanos cubanos que han sido deportados de los Estados Unidos. Esta dinámica subraya la función del Departamento de Estado como el brazo ejecutor de las decisiones presidenciales en materia de migración y deportación internacional.

En resumen, la administración de Donald Trump, a través de la gestión de Marco Rubio en el Departamento de Estado, busca establecer un nuevo destino para los cubanos deportados. Tras haber utilizado territorios en África para este fin, la mirada se ha posicionado ahora en Uruguay. Las negociaciones con el gobierno sudamericano representan el paso actual en la implementación de este plan, el cual busca diversificar los destinos de las deportaciones de ciudadanos cubanos, alejándolos de los circuitos tradicionales de repatriación y estableciendo acuerdos con terceros Estados.