La Administración Trump ha implementado una prohibición sobre la importación de nuevos robots humanoides y cuadrúpedos provenientes de fabricantes extranjeros, fundamentando esta decisión en la existencia de "riesgos inaceptables" para la seguridad nacional de los Estados Unidos. Esta medida restrictiva no se limita únicamente a la robótica avanzada; también incluye la prohibición de convertidores de potencia diseñados para conectar baterías e infraestructura de energía renovable a la red eléctrica estadounidense.
Según las directrices emitidas, las nuevas restricciones no afectarán a los modelos de robots que ya se encuentran en uso dentro del territorio estadounidense. Esta acción se enmarca en una estrategia de Washington para fortalecer sus industrias nacionales y proteger la cadena de suministro en un contexto de creciente rivalidad con China, especialmente en los sectores de inteligencia artificial (IA) y tecnología de vanguardia.
La decisión fue impulsada por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), basándose en una determinación de seguridad nacional emitida por un organismo interinstitucional convocado por la Casa Blanca. En un comunicado, la FCC advirtió que estos dispositivos podrían generar vulnerabilidades en la cadena de suministro, perturbando la seguridad económica y nacional, además de plantear riesgos de ciberseguridad que podrían comprometer la infraestructura crítica del país.
El documento de determinación detalla que los robots conectados a internet representan un peligro para la privacidad de los datos. Específicamente, se señala que estos dispositivos recopilan información que podría ser utilizada por actores maliciosos para vigilar a los ciudadanos estadounidenses, potenciar las capacidades de servicios de inteligencia extranjeros o permitir la toma de control remoto de los robots. Cabe destacar que el gobierno de Estados Unidos ya había manifestado preocupaciones similares anteriormente para justificar el bloqueo de la venta de vehículos eléctricos fabricados en China.
Desde Beijing, la respuesta ha sido inmediata. Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, expresó que su gobierno se opone consistentemente a lo que describió como el abuso del concepto de seguridad nacional por parte de Estados Unidos para suprimir a las empresas chinas. Mao Ning afirmó que el proteccionismo no incrementará la competitividad estadounidense, sino que perjudicará los intereses de los consumidores y las empresas de ese país, asegurando que China tomará las medidas necesarias para defender sus intereses.
El panorama industrial muestra una clara ventaja competitiva para China en términos de hardware y despliegue. Mientras que Estados Unidos lidera el desarrollo de modelos de IA de vanguardia, China ha logrado una ventaja en las aplicaciones de consumo y hardware habilitado por IA gracias a su capacidad de fabricación a escala y rapidez de comercialización. Según un informe de la plataforma LexisNexis, seis de las diez principales startups de robots humanoides del mundo, clasificadas por su fortaleza en patentes, son chinas, ocupando además los cinco primeros puestos.
El dominio chino es evidente en las cifras de exportación. El año pasado, las empresas chinas representaron el 90% de los envíos globales de robots humanoides, mientras que competidores estadounidenses como Tesla y Figure AI han enfrentado dificultades para iniciar la producción en masa. Paradójicamente, Estados Unidos era el mayor mercado de consumo extranjero para estos androides fabricados en China, según datos de la firma Interact Analysis.
Un caso emblemático es el de Unitree, uno de los principales fabricantes chinos. A pesar de que el gigante tecnológico Nvidia anunció el mes pasado una asociación con Unitree para investigación y desarrollo, el gobierno de Estados Unidos señaló a la empresa como un riesgo de seguridad debido a presuntos vínculos con el ejército chino, prohibiéndole celebrar contratos con el Departamento de Defensa.
Analistas del sector sugieren que el momento de esta prohibición es estratégico. Soumen Mandal, de Counterpoint Research, señaló que varios fabricantes chinos, incluido Unitree, se preparaban para salir a bolsa este año. Según Mandal, empresas estadounidenses como Boston Dynamics, Figure y Tesla se verán enormemente beneficiadas por esta medida.
Por otro lado, Lian Jye Su, analista de Omdia, considera que el impacto general para las empresas chinas podría ser mínimo. Su sostiene que los proveedores chinos ya eran realistas sobre sus oportunidades en el mercado estadounidense debido a las tensiones geopolíticas y que muchos ya están redirigiendo su enfoque hacia Europa como destino principal. Según Su, dada la actual escasez de alternativas tecnológicas, es poco probable que esta prohibición afecte la trayectoria de crecimiento de la industria robótica china.
Este movimiento de la FCC no es aislado. En diciembre pasado, la agencia introdujo restricciones similares contra drones fabricados en el extranjero, lo que restringió significativamente el acceso de DJI, otro gigante tecnológico chino, al mercado estadounidense.


