La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) ha compartido una revelación científica que desafía la percepción común sobre la geometría de nuestro mundo. A través de la difusión de un mapa tridimensional del campo gravitatorio terrestre, la agencia ha evidenciado que el planeta no posee la forma de una esfera perfecta, sino que presenta una configuración irregular técnicamente denominada "geoide". Esta representación científica demuestra que la superficie terrestre es mucho menos uniforme de lo que habitualmente se imagina en los modelos educativos básicos.
Para llegar a este resultado, la NASA ha procesado una cantidad masiva de información recopilada durante un periodo de 15 años. El modelo, identificado técnicamente como GOCO06s, fue construido utilizando más de mil millones de observaciones obtenidas a través de una flota de 19 satélites. Este esfuerzo permitió generar una representación detallada de las variaciones de la gravedad en diversos puntos del globo, ofreciendo una visión técnica de cómo se distribuye la fuerza gravitatoria en la superficie y el interior del planeta.
El concepto de geoide es fundamental para comprender este hallazgo. Según la información detallada, el geoide se define como una superficie que representa el nivel medio del mar en un escenario hipotético donde los océanos permanecieran completamente inmóviles. En este modelo teórico, se eliminan todas las influencias externas que normalmente afectan el agua, tales como las mareas, las corrientes marinas o la acción de los vientos, dejando únicamente la gravedad como el factor determinante de la forma del agua.
A diferencia de lo que ocurriría en una esfera perfecta, la superficie del geoide se ve alterada por la distribución desigual de la masa en el interior de la Tierra. Factores como la disposición de las rocas, el movimiento del magma y la presencia de agua subterránea generan variaciones en la densidad del planeta, lo que a su vez provoca diferencias significativas en la intensidad de la fuerza de gravedad dependiendo de la zona geográfica.
Es importante destacar una aclaración fundamental realizada por la NASA respecto a la visualización de estos datos. La imagen difundida no constituye una fotografía del aspecto físico real de la Tierra. Se trata de una ilustración científica diseñada para hacer comprensibles datos complejos. Para lograr que las variaciones del campo gravitatorio fueran visibles al ojo humano, los científicos ampliaron la escala vertical de la representación entre 7 mil y 10 mil veces, ya que, de lo contrario, las irregularidades serían imperceptibles.
Michael Watkins, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, explicó en una investigación publicada en 2020 que la distribución de los materiales en las profundidades terrestres no es homogénea. Debido a esta variabilidad en la composición interna, el campo de gravedad del planeta presenta lo que él describe como "colinas y valles", donde la atracción gravitatoria es más fuerte o más débil según el lugar.
Para facilitar la interpretación de este modelo, la representación utiliza un código de colores que identifica las diferencias en la fuerza de gravedad. Las regiones que presentan una mayor concentración de masa, como es el caso de la cordillera de los Andes en América del Sur y la cadena del Himalaya en Asia, están representadas en tonos rojos. Esto indica que dichas zonas ejercen una atracción gravitatoria superior al promedio.
Por el contrario, las áreas con una menor densidad de masa se muestran en tonos azules. Entre estas zonas de gravedad relativamente menor se encuentran el océano Índico y la cuenca del río Congo. Esta diferenciación cromática permite visualizar rápidamente dónde se concentran las mayores y menores masas del planeta.
La creación del modelo GOCO06s fue posible gracias a una colaboración internacional de alto nivel. Los investigadores combinaron datos provenientes de la misión GOCE de la Agencia Espacial Europea (ESA) con la información del programa GRACE, el cual fue desarrollado conjuntamente por la NASA y el Centro Aeroespacial Alemán. Esta sinergia de datos satelitales permitió generar uno de los mapas del campo gravitatorio terrestre más precisos elaborados hasta la fecha.


