El reciente empate por 1 a 1 entre el Bahia y el Corinthians, correspondiente a la vigésima jornada del Campeonato Brasileiro disputada el pasado domingo 26, dejó una huella significativa más allá del resultado en el marcador. Dos nombres han resonado con fuerza tanto entre la afición tricolor como en el análisis técnico del entrenador Rogério Ceni: Román Gómez y Santiago Ramos Mingo. Ambos jugadores fueron protagonistas de una entrega física absoluta que quedó reflejada no solo en la percepción visual del encuentro, sino en los datos precisos proporcionados por el sistema de GPS del club.
El caso de Santiago Ramos Mingo es particularmente notable debido a las circunstancias previas al encuentro. El zaguero argentino había enfrentado complicaciones físicas recientemente, habiendo tenido que abandonar la cancha durante el intervalo en el partido contra el Atlético-MG debido a un fuerte golpe recibido. Esta situación provocó que no pudiera realizar sus entrenamientos de manera normal durante la semana previa al choque contra el equipo paulista. A pesar de estas limitaciones en su preparación, Mingo demostró una capacidad de recuperación y un rendimiento físico sorprendente.
Según los datos de rendimiento, el defensor argentino fue una pieza clave en la estabilidad del equipo. Mingo registró un total de nueve contribuciones defensivas, desglosadas en cinco cortes, dos interceptaciones y dos recuperaciones de balón. Sin embargo, el dato más impactante reside en su movilidad. El levantamiento de desempeño señaló que Ramos Mingo fue el atleta del Bahia que recorrió la mayor distancia en sprints, definidos como movimientos que superan los 25 kilómetros por hora. Además, mantuvo este dominio físico durante la segunda mitad del encuentro, siendo el jugador con más arrancadas de alta velocidad en ese periodo. En términos de potencia, Mingo alcanzó el 97% de la referencia de velocidad máxima registrada históricamente por atletas del club.
Por su parte, Román Gómez exhibió una versatilidad táctica que impactó tanto en la fase defensiva como en la ofensiva. El lateral derecho se posicionó entre los tres futbolistas que más distancia total recorrieron durante los 90 minutos de juego, destacándose además como el jugador con el mayor volumen de carrera en alta intensidad. Su capacidad para transitar el campo fue fundamental para el esquema de Rogério Ceni.
En el plano defensivo, Román sumó ocho contribuciones críticas: un desarme, tres interceptaciones, un corte, un bloqueo y dos recuperaciones de bola. Su solvencia en los duelos individuales fue notable; de los 11 enfrentamientos disputados por el suelo, el argentino ganó siete, mientras que en los duelos aéreos alcanzó un aprovechamiento perfecto del 100%. No obstante, su aporte con el balón en los pies fue igualmente relevante, registrando 98 acciones totales, logrando completar tres de los cuatro dribles intentados y proporcionando dos pases decisivos que generaron peligro en el área rival. Al igual que su compañero Mingo, Román rozó los límites de velocidad del club, alcanzando el 94% de la marca máxima de referencia.
Tras el pitazo final, el técnico Rogério Ceni no ocultó su satisfacción ante el desgaste evidente de sus defensores. El entrenador asoció directamente el cansancio físico de Gómez y Mingo con el nivel de entrega y sacrificio demostrado durante todo el partido. Ceni subrayó que, aunque las posiciones de zaguero pueden parecer cómodas, la realidad táctica del encuentro exigió un esfuerzo extraordinario debido a las funciones de cobertura y construcción.
El entrenador explicó que el equipo tuvo que enfrentar a un rival que mantenía una línea defensiva baja, lo que obligó al Bahia a subir sus líneas y atacar con mayor volumen de jugadores, dejando a los defensores más expuestos y demandando una mayor capacidad de cobertura. En este sentido, Ceni destacó que Santi Mingo tuvo que cubrir constantemente a Zé, adelantándose en varias ocasiones, mientras que Román Gómez brindó un apoyo constante por la banda derecha junto a Ademir, sirviendo como una alternativa ofensiva vital.
Con el análisis de los datos de GPS respaldando las palabras del técnico, el Bahia cierra este capítulo para concentrar todas sus energías en el próximo desafío. El equipo se prepara ahora para enfrentar al Fluminense este miércoles 29 a las 21:30 horas en el Estadio Maracanã, en el marco de la jornada 21 del Brasileirão.


