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Usuarios en Chile priorizan la longevidad de sus smartphones sobre la innovación constante

Sondeo de Samsung Chile revela que el 80% de los usuarios mantiene su smartphone al menos por dos años, priorizando batería y durabilidad sobre novedades.

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Usuarios en Chile priorizan la longevidad de sus smartphones sobre la innovación constante
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Los consumidores chilenos están rompiendo el ciclo del recambio anual de smartphones para optar por un consumo más consciente. Según un estudio de Samsung Chile, el 80 por ciento de los usuarios mantiene su dispositivo por al menos dos años, priorizando la estabilidad y el rendimiento real sobre las tendencias tecnológicas. La autonomía de la batería, las actualizaciones de software y la resistencia del hardware se han convertido en los factores críticos para evitar la obsolescencia prematura. Esta tendencia presiona a la industria a dejar de lado las innovaciones superficiales y enfocarse en crear equipos diseñados para durar más tiempo.

Un cambio significativo en los patrones de consumo tecnológico comienza a manifestarse en el mercado chileno, donde los usuarios están optando por extender la vida útil de sus dispositivos móviles. Según revela un reciente sondeo realizado por Samsung Chile, el cual contó con la participación de 572 personas pertenecientes a su comunidad, existe una tendencia creciente hacia el mantenimiento de los equipos por periodos de tiempo más prolongados, alejándose de la cultura del recambio frecuente.

Los datos obtenidos en el estudio son reveladores respecto a los tiempos de permanencia con un mismo dispositivo. El sondeo indica que ocho de cada diez encuestados conservan su teléfono móvil durante al menos dos años antes de considerar un reemplazo. Esta cifra demuestra que la gran mayoría de los consumidores ya no siente la presión de renovar su equipo anualmente, rompiendo con la inercia de ciclos de consumo acelerados que habían dominado la industria en años anteriores.

Dentro de este grupo, el estudio desglosa comportamientos específicos. Un 30% de los participantes manifestó que su preferencia es renovar el equipo una vez que este ha cumplido un tiempo de uso situado entre los dos y los tres años. Aún más notable es el segmento representado por un 10% de los consultados, quienes mantienen su smartphone por un periodo superior a los 36 meses antes de decidir cambiarlo por un modelo más nuevo. Al sumar estos grupos, queda en evidencia que la mayoría de los usuarios se desplaza hacia un consumo más consciente y pausado.

El sondeo también permitió identificar cuáles son los factores técnicos que determinan la decisión del usuario de mantener su equipo. En este sentido, la autonomía de la batería se posicionó como la preferencia líder entre los encuestados, siendo el factor crítico para prolongar la vida del dispositivo. A este elemento le siguen muy de cerca otros dos pilares fundamentales: las actualizaciones periódicas de software y la resistencia de los materiales de construcción del hardware.

De acuerdo con el estudio, estos tres elementos —batería, software y materiales— constituyen la base mínima que el consumidor chileno espera de su dispositivo. Para el usuario, contar con estos atributos es esencial para evitar la sensación de que el equipo ha quedado obsoleto prematuramente, asegurando que la herramienta siga siendo funcional y eficiente a través del tiempo.

Este fenómeno responde a un giro más profundo en la psicología del consumidor tecnológico. El estudio señala que los usuarios han comenzado a priorizar un rendimiento que sea constante y estable, valorando la fiabilidad del dispositivo por encima de la acumulación de características secundarias. Se observa que el consumidor actual es menos propenso a dejarse seducir por funciones adicionales que, en la práctica, rara vez llegan a utilizar en su rutina diaria.

La proyección hacia el futuro confirma que esta tendencia no es pasajera. Al consultar a los participantes sobre qué esperan de los próximos desarrollos de la industria tecnológica, la respuesta predominante fue la demanda de smartphones diseñados específicamente para acompañarlos por más tiempo. Esta petición de durabilidad se impuso sobre cualquier otra promesa de innovación tecnológica o salto cualitativo en funcionalidades.

La industria tecnológica, consciente de estas exigencias, ya ha comenzado a implementar medidas para retener a un consumidor que se muestra más informado y menos dispuesto a cambiar de equipo simplemente por seguir una moda. Entre las respuestas de la industria destacan la integración de compromisos extendidos en las actualizaciones de software, el desarrollo de baterías con una mejor gestión de la degradación y el uso de materiales de construcción con alta resistencia.

Finalmente, el estudio pone de manifiesto un contraste evidente entre la estrategia de marketing de las marcas y las necesidades reales del usuario. Mientras las empresas continúan lanzando campañas enfocadas en cámaras más potentes y renovaciones estéticas anuales, el usuario chileno solicita lo opuesto: longevidad y estabilidad por encima de innovaciones experimentales o cambios visuales. Esta situación plantea la interrogante sobre si el marketing industrial logrará adaptarse a esta demanda real o si continuará ofreciendo productos basados en necesidades que el consumidor ya no considera prioritarias.

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