La compañía SpaceX ha llevado a cabo un nuevo vuelo de prueba de su sistema Starship, utilizando el diseño de la Versión 3 (V3). Este lanzamiento, que tuvo lugar el pasado viernes, se produjo tras una serie de contratiempos y reprogramaciones previas, buscando obtener un resultado superior al registrado en el primer intento de este diseño realizado en el mes de mayo. Durante aquella prueba anterior, la primera etapa del cohete había presentado problemas en sus motores tras la separación, lo que impidió que se lograra realizar un amerizaje exitoso en las aguas del Golfo de México.
El camino hacia este despegue no estuvo exento de dificultades técnicas y climáticas. Inicialmente, SpaceX había programado el Vuelo 13 para el día 16 de julio, pero el intento fue abortado en el último segundo debido a fallos detectados en los motores. Ante esta situación, la empresa procedió a reemplazar algunos motores Raptor de la primera etapa para intentar un nuevo lanzamiento el 23 de julio. Sin embargo, dicha fecha fue cancelada debido a que las condiciones meteorológicas no eran favorables, lo que finalmente postergó el despegue hasta el viernes.
En cuanto al desarrollo de la misión, los primeros minutos tras el despegue transcurrieron según lo previsto. El propulsor Super Heavy se separó con éxito de la etapa superior Starship, ejecutando posteriormente una maniobra de giro impecable para iniciar su regreso a la Tierra. No obstante, los problemas surgieron durante la maniobra de aterrizaje. Para reducir la velocidad del cohete a los niveles necesarios para un amerizaje controlado, se requería el encendido de trece motores; sin embargo, solo cinco motores se activaron. Esta deficiencia provocó que el impacto en las aguas del Golfo fuera mucho más fuerte de lo esperado, resultando en la interrupción de las imágenes transmitidas por las cámaras a bordo.
Paralelamente, mientras navegaba en su trayectoria suborbital, la etapa superior Starship cumplió con un objetivo operativo clave: el despliegue de veinte satélites de internet Starlink versión 3 de última generación. Estos dispositivos se caracterizan por ser satélites grandes y planos, equipados con amplios paneles solares y enlaces de comunicación láser, diseñados para reemplazar la megaconstelación de internet Starlink actual de la compañía.
El despliegue se realizó a través de una compuerta de carga con forma de hendidura, sistema mediante el cual la Starship está diseñada para expulsar hasta 60 satélites de forma simultánea. En esta ocasión, los 20 satélites fueron liberados sin inconvenientes. Las imágenes mostraron cómo los dos últimos satélites encendieron sus linternas y se dirigieron hacia su nave nodriza antes de alejarse hacia la oscuridad del espacio. Cabe destacar que, debido a la trayectoria suborbital del vuelo, estos satélites no permanecieron en órbita, sino que cayeron a la Tierra y se desintegraron, tal como estaba previsto en el plan de la misión.
En el aspecto técnico de la etapa superior, se probó una capacidad crítica para futuras misiones: el reencendido de los motores en el espacio. Uno de los seis motores Raptor de la nave volvió a encenderse sin contratiempos, una funcionalidad esencial que permitirá a las futuras versiones de Starship entrar y salir de órbita de manera controlada.
Posteriormente, durante la fase de reentrada, la nave espacial ejecutó una maniobra utilizando tres motores para girar y adoptar la posición de aterrizaje vertical. En la secuencia final de descenso, la potencia se redujo sucesivamente a dos motores y, finalmente, a uno solo, momento en el cual la nave se volcó y quedó sobre las olas del mar. A pesar del resultado final, las imágenes en vivo mostraron que los seis motores, los flaps y otros sistemas estructurales permanecieron intactos. Los equipos de SpaceX analizarán ahora el material que puedan recuperar del océano para implementar mejoras en las próximas versiones.
Este programa de pruebas es fundamental, ya que la NASA ha seleccionado a Starship para transportar a los astronautas de la misión Artemis IV hacia la Luna en el año 2028. A pesar de la relevancia del proyecto y de que han transcurrido diez años desde que Elon Musk presentó la Starship en 2016, SpaceX aún no ha logrado completar una órbita terrestre completa, tras trece vuelos de prueba y tres años de lanzamientos constantes.

