En el marco de la celebración del Día de los Padres, el diario El Nacional ha publicado una editorial reflexiva que invita a la sociedad a profesar aliento, admiración, gratitud y respeto hacia aquellos hombres que desempeñan el rol de "buen padre". El texto destaca que, en medio de los vientos de tormenta que actualmente asolan al mundo, estos hombres luchan diariamente por conducir a sus hijos y a sus familias hacia un puerto anhelado de bienestar, seguridad y fortaleza.
La publicación describe la figura del padre ejemplar no a través de la perfección, sino a través del esfuerzo visible. Señala que los surcos extendidos en el rostro, las cabelleras grisáceas o la calvicie extemporánea no deben interpretarse como señales de debilidad o agotamiento. Por el contrario, son marcas del hombre que asume su responsabilidad paterna con una triple dimensión: actuando como un soldado para proteger a los suyos, como un maestro para educar a las nuevas generaciones y como un obrero para proveer el sustento necesario.
El análisis adquiere un matiz social crítico al situarse en el contexto de la República Dominicana. La editorial subraya que en la sociedad dominicana existe un porcentaje muy elevado de mujeres que deben fungir como jefas de hogar debido a la ausencia de los padres, ya sea por causas voluntarias o forzadas. Ante esta realidad, el medio define como "bienaventuradas" a aquellas familias que cuentan con la presencia y el apoyo de un buen padre.
Asimismo, el texto contextualiza las dificultades actuales de la paternidad dentro de un marco global complejo. Se menciona que la conjunción de una pandemia y una guerra ha desencadenado una grave crisis sanitaria, económica y geopolítica a nivel mundial. Esta situación se ha visto agravada por una inflación desbordante y serias dificultades en la producción y el transporte de mercancías, factores que, en términos particulares, hacen que la función de la paternidad sea mucho más difícil de ejercer.
En contraste con la figura del padre ejemplar, el editorial denuncia la irresponsabilidad de aquellos hombres que abandonan su rol de "capitán del barco familiar". Este gesto de irresponsabilidad se describe como especialmente cruel cuando el progenitor renuncia también a la obligación fundamental de proveer pan y techo para sus hijos, dejando a la familia en una situación de vulnerabilidad.
De manera tajante, el diario excluye de la categoría de "buen padre" a quienes son causantes de feminicidios o de cualquier otra forma de violencia de género o intrafamiliar. La editorial sostiene que la condición digna de ser un buen padre conlleva necesariamente el ser también un buen hijo y un buen compañero, estableciendo una relación directa entre la conducta ética general del hombre y su capacidad de ejercer una paternidad saludable.
Hacia el final de su reflexión, El Nacional extiende sus votos para que tanto el gobierno como la sociedad, y las personas de buena voluntad, trabajen y luchen sin descanso por la llegada de una sociedad basada en la justicia y la equidad. El objetivo es que la familia pueda disfrutar plenamente de derechos fundamentales, tales como la educación, el empleo, la salud, la vivienda, la seguridad ciudadana, el transporte y el ocio.
Finalmente, el medio aprovecha la trascendencia de la fecha para felicitar calurosamente a todos los buenos padres y abuelos dominicanos. El mensaje cierra con un ferviente deseo de unidad y prosperidad familiar, extendiendo además un tributo de recordación para aquellos progenitores que ya han fallecido, reafirmando el compromiso del diario de representar los intereses de quienes trabajan por edificar una gran nación.


