La compañía SpaceX ha completado con éxito un nuevo vuelo de prueba de su megacohete Starship, el vehículo diseñado específicamente para transportar carga y tripulación hacia la Luna y Marte. El lanzamiento, ocurrido el pasado viernes, representa una etapa significativa para la empresa, siendo el primer vuelo de prueba realizado desde que la compañía salió a bolsa en el mes de junio.
El despegue de este coloso metálico, que alcanza una altura de 124 metros, tuvo lugar en Texas poco antes de las 18:00 hora local, lo que equivalía a las 23:00 GMT. Este evento marcó el ensayo número 13 del sistema Starship, el cual se posiciona actualmente como el cohete más grande y potente que haya sido desarrollado jamás. En términos de evolución técnica, esta misión constituyó el segundo vuelo de la versión más reciente del aparato, denominada V3.
Durante la ejecución del vuelo, el proceso se desarrolló siguiendo la secuencia planificada. Tras el despegue, se produjo la separación de las dos etapas del cohete mientras se encontraban en el aire. Una vez separadas, el propulsor fue sometido a diversas maniobras y pruebas técnicas diseñadas para verificar su comportamiento y estabilidad. Estas operaciones se llevaron a cabo con éxito antes de que el propulsor finalizara su trayectoria descendiendo hacia el agua, tal como estaba previsto en el plan de vuelo.
El momento culminante de la misión ocurrió cuando la nave realizó un amerizaje tranquilo en las aguas del océano Índico. Este evento fue seguido en directo por los empleados de SpaceX desde la base de la empresa, quienes reaccionaron con estruendosos vítores al confirmar el éxito de la maniobra. Dan Huot, un responsable de SpaceX, destacó la precisión del descenso durante la retransmisión en vivo, calificando el resultado como "el amerizaje más suave que hemos logrado" y describiendo la situación como "un escenario soñado".
A pesar de que SpaceX ya ha probado previamente la capacidad de recuperar el gigantesco propulsor mediante una técnica compleja —en la cual el artefacto regresa a la torre de lanzamiento para ser capturado por brazos mecánicos—, los objetivos del vuelo del viernes eran distintos. En esta ocasión, la meta principal era poner a prueba los límites operativos del aparato. Para lograr este análisis de resistencia y control, el equipo técnico decidió apagar deliberadamente varios motores durante el trayecto, evaluando así la respuesta del sistema ante tales condiciones.
En cuanto a las aplicaciones futuras, SpaceX ha afirmado que tiene la intención de emplear este cohete en los próximos años para habilitar viajes rápidos entre las grandes metrópolis de la Tierra. No obstante, el propósito fundamental del desarrollo de Starship sigue siendo la exploración espacial profunda. El vehículo está diseñado para alcanzar Marte y la Luna, y se prevé que desempeñe un papel fundamental en el programa lunar Artemis de la NASA.
Tras el amerizaje, Elon Musk, director de la compañía, utilizó la red social X para informar sobre el estado del vehículo. Musk confirmó que el Starship se encontraba intacto, flotando en el océano y transmitiendo telemetría, lo que permitió al equipo de control validar los datos recogidos durante el ensayo. Este resultado confirma la viabilidad de las maniobras ejecutadas y la robustez de la versión V3 en condiciones de estrés deliberado.


