Una imagen capturada hace más de 90 años sigue generando vértigo y fascinación en todo el mundo. Se trata de la fotografía que muestra a 11 obreros almorzando tranquilamente sobre una viga de acero a más de 260 metros de altura, sin ningún tipo de protección aparente. La obra, conocida popularmente como “Almuerzo en la cima de un rascacielos” y originalmente titulada “Los constructores de la ciudad disfrutan de un almuerzo”, fue publicada en el The New York Herald-Tribune y se convirtió en un símbolo fundamental de la construcción del Rockefeller Center en 1932.
Lejos de ser un montaje digital o un producto de la inteligencia artificial, la fotografía es un registro real de la época. La imagen no solo captura un momento de descanso, sino que es un reflejo de la precariedad laboral del siglo pasado. Asimismo, constituye un símbolo de la inmigración en Estados Unidos. Según los archivos oficiales del Rockefeller Center, la modernización del horizonte de Nueva York fue posible gracias al trabajo de irlandeses y otros diversos grupos de inmigrantes y sus descendientes. La institución destaca en su sitio web que ninguna otra imagen ha simbolizado mejor esa contribución que esta fotografía, una de las más reconocibles del siglo XX.
El registro visual de aquel entonces no se limitó a una sola toma. Existen otras imágenes que muestran a los trabajadores caminando con naturalidad sobre las vigas o incluso a uno de ellos tomando una siesta junto a un radio gigante, con el vacío absoluto como fondo. El fotógrafo, Charles Clyde Ebbets, también se expuso al riesgo para lograr sus tomas; Ebbets se posicionó sobre las vigas utilizando una cámara Speed Graphic de gran formato, que pesaba cerca de tres kilos, para capturar las escenas desde el piso 69 del edificio.
Durante décadas, la identidad de los once protagonistas y del propio fotógrafo permaneció en el anonimato, ya que la información se perdió con el tiempo. Incluso la ubicación exacta de la toma fue motivo de debate, pues muchos creían que se había tomado en el Empire State Building. Sin embargo, investigaciones posteriores confirmaron que se trató de una fotografía publicitaria realizada durante la construcción del piso 69 del edificio RCA del Rockefeller Center, actualmente conocido como 30 Rock.
El misterio comenzó a resolverse gracias al trabajo de dos cineastas irlandeses, Seán y Éamonn Ó Cualáín. En 2010, los hermanos encontraron una copia de la foto en la pared de un pequeño pub en Shanaglish, Galway, Irlanda. Junto a la imagen, una nota escrita por Pat Glynn, hijo de un emigrante local, afirmaba que su padre y su tío político aparecían en la viga. Esta curiosidad impulsó a los hermanos a iniciar una investigación exhaustiva que culminó en el premiado documental de 2012 titulado "Men at Lunch".
La búsqueda fue compleja, ya que, a pesar de la fama mundial de la foto, nadie había intentado identificar a los hombres anteriormente. Con el apoyo de Christine Roussel, archivista del Rockefeller Center, se examinaron decenas de fotografías de la construcción. Roussel logró identificar a dos de los obreros: Joe Curtis y Joseph Eckner. Por otro lado, tras reunirse con Pat Glynn y su primo Patrick O’Shaughnessy en Boston y comparar fotos familiares, se determinó que el hombre del extremo derecho con una botella era Sonny Glynn, y el del extremo opuesto era Matty O’Shaughnessy.
El legado de esta historia permite comprender cómo la construcción del Rockefeller Center representó una oportunidad económica sin precedentes para una población afectada por la Gran Depresión y que enfrentaba discriminación por su origen. Entre los 40.000 contratados para la obra se encontraban no solo irlandeses-americanos, sino también italianos, escandinavos, alemanes, europeos del este y trabajadores del hierro mohawk provenientes de Canadá.
En la actualidad, esta historia cobra vida para los turistas en el "Top of the Rock", la plataforma de observación del Rockefeller Center. Por un costo de 49 dólares, los visitantes pueden acceder a los tres pisos más altos, llegando hasta el piso 69, donde disfrutan de vistas panorámicas de 360 grados de la ciudad, incluyendo el Central Park y el Empire State Building. El ascenso se realiza en un ascensor que recorre los 69 pisos en tan solo 43 segundos.
Para quienes desean recrear la experiencia de la fotografía, el lugar ofrece la atracción "The Beam" por un costo adicional de 15 dólares. Consiste en dos vigas que se elevan 3,6 metros sobre el mirador y giran 180 grados. A diferencia de 1932, esta actividad cuenta con cinturones de seguridad y compartimientos para guardar pertenencias. Además, se ofrecen paquetes de fotografías y videos comparativos que contrastan la imagen original de los obreros con la pose del turista actual. Asimismo, el complejo cuenta con el "Skylift", una plataforma giratoria de cristal que se eleva nueve metros adicionales sobre el piso 70, brindando una perspectiva aún más elevada de la capital del mundo por un precio adicional de 15 dólares.

