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De la calle al éxito culinario: La nicaragüense que lleva los sabores de su tierra a Las Vegas

A pocos minutos del brillo de los casinos, hoteles de lujo y las luces de neón del llamado “Strip de Las Vegas”, hay un espacio que transporta a Nicaragua: el restaurante “La Fritanga”. El negocio, propiedad de la nicaragüense Norma Rosa Ramírez, abrió sus puertas en mayo de 2025. Detrás del ritmo del restaurante hay [...] La entrada Norma Ramírez conquista Las Vegas con “Fritanga” nicaragüense se publicó primero en Confidencial .

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De la calle al éxito culinario: La nicaragüense que lleva los sabores de su tierra a Las Vegas
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A pasos del brillo de Las Vegas, Norma Rosa Ramírez ha fundado La Fritanga, un refugio gastronómico que lleva los sabores auténticos de Nicaragua al desierto de Nevada. El restaurante, inaugurado en mayo de 2025, es el resultado de una vida marcada por la superación, desde una migración dolorosa que la llevó a vivir en la calle hasta convertirse en una exitosa empresaria culinaria. Detrás de este éxito se esconde una batalla heroica contra la salud. Norma ha enfrentado diagnósticos de cáncer, secuelas graves de covid-19 y el dolor crónico de la fibromialgia, obstáculos que no han logrado detener su rutina diaria ni su pasión por la cocina. Apoyada por su familia y una fe inquebrantable, lidera hoy un equipo de trece empleados y un food truck que deleitan a la ciudad con platos emblemáticos como el gallo pinto y el vigorón.

A pocos minutos del despliegue de luces de neón, los hoteles de lujo y el brillo constante de los casinos que definen el famoso “Strip” de Las Vegas, existe un refugio gastronómico que transporta a sus comensales directamente a Nicaragua. Se trata del restaurante “La Fritanga”, un establecimiento propiedad de la nicaragüense Norma Rosa Ramírez, que abrió sus puertas en mayo de 2025 con la misión de preservar y difundir la herencia culinaria de su país de origen.

Sin embargo, detrás de la operatividad diaria del negocio y la sonrisa de su propietaria, se esconde una prolongada y ardua batalla contra la salud. Norma Ramírez ha librado combates médicos durante los últimos quince años. En el año 2011, fue diagnosticada con un precáncer de colon, condición que requirió una intervención quirúrgica en Los Ángeles. Años más tarde, en 2020, tras contraer covid-19, se le detectaron tres tumores pulmonares que derivaron en una neuropatía periférica y un diagnóstico de fibromialgia. Para Norma, vivir con fibromialgia significa convivir con un dolor constante las 24 horas del día, describiendo días tan difíciles que incluso un abrazo resulta insoportable.

La lucha no terminó ahí. A inicios de 2026, recibió un nuevo diagnóstico de cáncer de esófago, aunque afirma que fue detectado a tiempo. A pesar de estas dolencias y los tratamientos que en ocasiones la debilitan, Norma mantiene una rutina rigurosa, levantándose cada día a las 5:00 a. m. para supervisar la cocina. Esta resiliencia se apoya en un equipo compuesto por sus hijas y colaboradores, quienes la asisten en los momentos de crisis física, y en una fe inquebrantable en Dios, a quien atribuye su fortaleza.

La trayectoria de "Doña Norma" es un testimonio de superación. Nacida en El Viejo, Chinandega, creció inmersa en el oficio de la cocina, aprendiendo de sus abuelas y su madre. Su vida dio un giro drástico tras la muerte de su primer esposo en un accidente automovilístico, hecho que la dejó como única responsable de sus ocho hijos. Ante la precariedad, se vio obligada a emigrar, dejando a sus pequeños al cuidado de su madre.

Su camino migratorio comenzó en 1990 en Guatemala, donde residió hasta 1995. Posteriormente pasó un año en México, donde trabajó como niñera para una familia que facilitó su entrada a Estados Unidos a través de Tijuana hacia San Diego en 1996. Finalmente, se trasladó a Las Vegas, donde terminó quedando sola y viviendo en la calle. En ese momento de vulnerabilidad, una mujer mexicana la acogió y le dio un consejo que marcaría su destino: "Dios te trajo con un propósito a Las Vegas, quédate acá".

Desde los 34 años, Norma comenzó a trabajar en diversas áreas para sobrevivir: construcción, hotelería, cuidado de ancianos, empleos en McDonald’s y la creación de su propia empresa de limpieza. El emprendimiento culinario surgió tras obtener el Estatus de Protección Temporal (TPS) en 1998, a raíz del huracán Mitch. Mientras trabajaba en la limpieza de dos casinos, comenzó a contactar a otros nicaragüenses que le solicitaban nacatamales. Así, en sus días libres, distribuía estos platillos utilizando un termo, una hielera y un carrito. Poco después, añadió a su oferta la carne asada con tajadas, iniciando con cantidades pequeñas de insumos y creciendo gradualmente.

El negocio evolucionó con el tiempo. Gracias al apoyo de quien sería su segundo esposo (fallecido en 2024), logró instalar mesas y sillas para atender clientes. Entre 2010 y 2014 operó su primer local propio llamado “Doña Norma Restaurant”, aunque tuvo que cerrarlo debido a la carga laboral excesiva al no contar con ayuda familiar en Estados Unidos en aquel momento. Tras pasar por periodos de depresión por la muerte de su madre en 2014 y trabajar en otros establecimientos, la propuesta de una joven hondureña en 2024 la impulsó a abrir “La Fritanga”.

El restaurante abrió oficialmente el 10 de mayo de 2025. Aunque el inicio fue caótico, con desorganización y el uso de platos desechables que provocó que Norma terminara en el hospital por estrés, el negocio logró estabilizarse. Actualmente, cuenta con trece empleados, incluyendo a sus hijas y un nieto.

La oferta gastronómica de “La Fritanga” es amplia y detallada. El plato estrella es la fritanga mixta, que incluye gallo pinto, tajadas de plátano verde y maduro frito, queso, carne de res y cerdo (con opción de pollo), con un costo de 31 dólares. El menú también ofrece chancho con yuca, vigorón, bistec encebollado, salpicón, nacatamales, sopa de gallina con albóndiga, sopa de res, filete jalapeño y filete chontaleño. Los fines de semana se incorpora el vaho. En cuanto a la repostería, destacan los buñuelos, pío quinto, cajeta de leche y coco, coyolito, cosa de horno, picos y pan de manjar. Las bebidas incluyen cacao, chía con tamarindo, cebada, chicha artesanal, calala y linaza con limón. Además, el negocio expandió su alcance con un food truck que opera los fines de semana en North Las Vegas.

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