Nicolás Maduro Guerra, quien se desempeña como diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela e hijo del expresidente Nicolás Maduro, ha roto el silencio tras el desarrollo de la más reciente audiencia judicial llevada a cabo en la ciudad de Nueva York. A través de diversas declaraciones, el parlamentario manifestó que el proceso legal que enfrentan su padre y la exmandataria Cilia Flores no es un acto de justicia, sino que responde estrictamente a intereses políticos orquestados desde el exterior.
Este pronunciamiento público surge en un momento crítico del proceso judicial en territorio estadounidense. Maduro Guerra ha sido enfático al rechazar las acciones legales, calificando el procedimiento como un “juicio injusto”. En este sentido, el diputado no solo cuestionó la validez del proceso, sino que realizó un llamado explícito y urgente para que se proceda a la pronta liberación tanto de Nicolás Maduro como de Cilia Flores.
La reacción del hijo del exmandatario se produjo inmediatamente después de la tercera audiencia celebrada en un tribunal federal de Nueva York. Durante esta sesión, el juez Alvin Hellerstein fue el encargado de fijar el cronograma procesal, estableciendo el 1 de junio de 2027 como la fecha prevista para el inicio formal del juicio contra el exjefe de Estado venezolano y su esposa. Es importante destacar que, en el marco de este proceso, tanto Maduro como Flores se han declarado no culpables de los cargos que les ha imputado la justicia de los Estados Unidos.
Mediante la difusión de un mensaje público, Maduro Guerra aseguró que el oficialismo venezolano se mantiene firme en su postura y continuará brindando todo su respaldo al exmandatario. Según el diputado, el proceso judicial carece totalmente de legitimidad, sugiriendo que las acusaciones no tienen un fundamento legal sólido, sino un trasfondo ideológico y político.
En sus redes sociales, el parlamentario expresó la indignación de sus seguidores y del sector oficialista. “Ante el juicio injusto que se desarrolla el día de hoy, el poder popular alzó su voz en una sola consigna: exigimos la pronta liberación del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente”, afirmó categóricamente, subrayando que existe un sentimiento de rechazo generalizado hacia las acciones del tribunal estadounidense.
Más allá de la crítica verbal, Maduro Guerra ha pasado a la acción convocatoria. El diputado llamó abiertamente a todos los simpatizantes del chavismo a sumarse a movilizaciones masivas. El objetivo de estas concentraciones es exigir el regreso inmediato de Nicolás Maduro y Cilia Flores a suelo venezolano. En sus declaraciones, insistió en que ambos son víctimas directas de una persecución política impulsada y dirigida por el gobierno de Estados Unidos.
A pesar de las protestas y los llamados a la movilización desde Venezuela, el proceso judicial seguirá su curso normal en territorio estadounidense. El camino hacia el juicio final programado para el año 2027 incluye pasos procesales previos. El tribunal ha programado una nueva audiencia para el mes de noviembre del presente año.
Esta próxima sesión judicial será fundamental, ya que el tribunal analizará diversos asuntos legales pendientes. Entre los puntos más relevantes se encuentra la solicitud presentada por la defensa técnica de Nicolás Maduro, quien busca el reconocimiento de una presunta inmunidad basada en su condición de exjefe de Estado. La resolución sobre este punto podría alterar significativamente el desarrollo del caso.
En resumen, la postura de Nicolás Maduro Guerra refleja la línea oficial del chavismo, que ve en este proceso una herramienta de presión política más que un procedimiento jurídico. Mientras la defensa busca vías legales como la inmunidad diplomática, el entorno familiar y político del exmandatario apuesta por la presión popular y la denuncia internacional para revertir la situación judicial en Nueva York.


